Iglesia de Misantla honra la misión silenciosa de quienes llevan consuelo en nombre de la fe
Misantla, Ver., a 8 de febrero de 2026.- No siempre ocupan los reflectores ni buscan reconocimiento, pero su labor transforma hogares marcados por la enfermedad, la soledad o la fragilidad este domingo, la Iglesia católica de Misantla dedicó un emotivo momento para agradecer públicamente a más de 30 Ministros Extraordinarios de la Eucaristía, hombres y mujeres laicos cuya misión pastoral consiste en llevar la comunión a quienes no pueden asistir al templo.
La distinción se realizó durante la celebración religiosa, en un ambiente de recogimiento y gratitud, donde la comunidad parroquial fue testigo del reconocimiento a un servicio discreto, pero profundamente significativo para la vida espiritual de muchas familias.
Mensajeros de esperanza más allá del templo
El vicario parroquial Sajhid Daniel Bonilla García dirigió un mensaje a la asamblea en el que destacó que estos ministros representan una de las expresiones más concretas del amor cristiano en acción.
Señaló que su presencia en hospitales y domicilios no solo implica llevar la Sagrada Eucaristía, sino también acompañar, escuchar y fortalecer la fe de quienes atraviesan momentos difíciles.
En cada visita, explicó, se construye un puente entre la comunidad parroquial y las personas que, por motivos de salud o edad, viven alejadas físicamente de la vida litúrgica.
“Damos gracias a Dios por el servicio generoso de los Ministros Extraordinarios de la Eucaristía, su entrega silenciosa y fiel es un verdadero testimonio de amor a Cristo y a su Iglesia”, expresó el vicario ante los fieles.
Una labor que consuela el cuerpo y el espíritu
El mensaje pastoral resaltó que la comunión llevada a los hogares no es solamente un rito religioso, sino un acto de cercanía humana que devuelve ánimo y sentido de pertenencia a quienes enfrentan enfermedades prolongadas o limitaciones físicas.
En muchos casos, la llegada del ministro representa el único contacto directo con la vida comunitaria de la Iglesia, recordando a las personas que siguen siendo parte activa del pueblo de Dios, esa presencia, explicó Bonilla García, es también un gesto de ternura espiritual que ilumina momentos de dolor.
Vocación laical que fortalece a la Iglesia
Durante su intervención, el vicario enfatizó que esta tarea no debe entenderse solo como una función dentro de la liturgia, sino como una auténtica misión eclesial, donde el laicado asume un papel activo y corresponsable en la vida pastoral.
“Su servicio no es solo una función litúrgica, sino una misión vivida con reverencia, responsabilidad y espíritu de caridad”, subrayó.
Esta reflexión cobra especial relevancia en comunidades como Misantla, donde la cercanía, el acompañamiento y la solidaridad sostienen gran parte de la vida social y espiritual.
Gratitud que nace de la comunidad
La parroquia expresó su agradecimiento a cada uno de los ministros reconocidos, destacando que muchos realizan esta labor de manera voluntaria, sumándola a sus responsabilidades familiares y laborales.
Su constancia, disponibilidad y fe fueron señaladas como pilares que fortalecen el tejido espiritual de la Iglesia local.
La ceremonia concluyó con una bendición especial para ellos, pidiendo que el Señor, Pan de Vida, continúe fortaleciendo su camino y recompense su generosidad.
Un reconocimiento que deja huella
Más que un acto protocolario, este reconocimiento reafirma un mensaje profundo para la comunidad católica de Misantla: la Iglesia se edifica día a día con el servicio de sus fieles, especialmente de aquellos que, desde la sencillez, llevan esperanza donde más se necesita.
Porque hay misiones que no hacen ruido… pero cambian vidas.




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