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Bajo amenaza constante: telesecundaria de Misantla da clases al pie de un derrumbe

Lluvias recientes agravaron el problema y obligan a cerrar áreas del plantel
Por Arquímedes González.
Misantla, Ver., a 8 de febrero de 2026.- Cada jornada escolar en la telesecundaria Luis Donaldo Colosio Murrieta, en la comunidad de Lomas de Mirasol, transcurre con una preocupación silenciosa pero permanente: un terreno inestable colindante al plantel que desde hace cuatro años amenaza con venirse abajo.

Lo que debería ser un espacio de aprendizaje se ha convertido en una zona de precaución constante. Directivos, docentes y padres de familia conviven con el temor de que un nuevo derrumbe pueda poner en peligro la integridad de los alumnos, mientras las soluciones oficiales siguen sin concretarse.

Un riesgo que se arrastra desde hace años

El director del plantel, Rubén Fuentes, explicó que el problema inició hace aproximadamente cuatro años, cuando comenzaron a registrarse deslaves en el terreno contiguo a la escuela. Desde entonces, la institución ha realizado múltiples solicitudes ante autoridades municipales y educativas para que se construya una barda de contención o una obra que estabilice la zona.

A pesar de visitas, revisiones técnicas y promesas de atención, el problema de fondo permanece intacto. Cada temporada de lluvias revive la angustia de la comunidad escolar, que ve cómo la tierra reblandecida se convierte en una amenaza latente.

Las lluvias de octubre encendieron de nuevo las alarmas

La situación se agravó durante las lluvias registradas en octubre pasado. Un nuevo deslave no solo desprendió grandes cantidades de tierra y escombro, sino que también provocó daños en parte del techado del plantel, dejando en evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura escolar.

Aunque el incidente no dejó personas lesionadas, sí reforzó la urgencia de atender el problema antes de que ocurra una tragedia. “No podemos esperar a que pase algo más grave para que se actúe”, es el sentir que comparten padres y maestros.

La comunidad responde, pero no es suficiente

Ante la falta de una intervención estructural, madres y padres de familia se organizaron para retirar parte del material desprendido, con apoyo de maquinaria proporcionada por el Ayuntamiento. Esta acción ayudó a despejar zonas inmediatas, pero solo representó una solución momentánea.

Como medida preventiva, la dirección escolar restringió el acceso a algunas áreas, priorizando la seguridad de los estudiantes. Sin embargo, el peligro sigue ahí, visible, recordando todos los días que el riesgo no ha desaparecido.

Supervisiones sin obra, promesas sin resultados

Rubén Fuentes señaló que personal de dependencias estatales ha acudido a evaluar el lugar, e incluso se habló de la posible intervención de una aseguradora para atender los daños. No obstante, hasta ahora no se ha ejecutado ninguna obra que garantice la estabilidad del terreno.

La comunidad escolar insiste en que no se trata de buscar culpables, sino de obtener una respuesta concreta y urgente, acorde a la magnitud del riesgo que enfrentan decenas de estudiantes diariamente.

Esperanza en nuevas gestiones municipales

Frente a este panorama, la telesecundaria confía en que el actual gobierno municipal, encabezado por el químico René Omar Jaén Domínguez, pueda dar seguimiento puntual al caso y gestionar los apoyos necesarios ante instancias estatales como Espacios Educativos, responsables de la infraestructura escolar.

Para la comunidad, la solución no puede seguir postergándose: se trata de prevenir un accidente y de garantizar condiciones dignas y seguras para la educación de niñas y niños de la zona rural.

Clases con precaución, educación con incertidumbre

Mientras llega una respuesta definitiva, la telesecundaria Luis Donaldo Colosio Murrieta continúa funcionando entre medidas preventivas, zonas acordonadas y la vigilancia constante del terreno inestable. La escuela resiste, pero lo hace bajo la sombra de un riesgo que no debería formar parte de la rutina escolar.

La historia de este plantel no es solo un problema de infraestructura: es un llamado urgente a voltear la mirada hacia las condiciones en que estudian muchos jóvenes en comunidades, donde la educación avanza, pero la seguridad sigue esperando.

La comunidad escolar espera que la próxima noticia no sea otro deslave, sino el inicio de la obra que por años han estado esperando.

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