El Señor llama a su siervo: Consternación por la partida del párroco de Pueblo Viejo
Fieles preparan honras fúnebres en la parroquia San Miguel Arcángel antes de su traslado a Coxquihui.
Por Arquímedes González
Misantla, Ver., a 23 de febrero de 2026.- La comunidad católica de la región serrana de Misantla vive momentos de dolor y oración tras el fallecimiento del cura don José Medina García, sacerdote reconocido por su cercanía pastoral. La diócesis pidió prudencia y fe mientras se organizan las exequias.
Confirmación oficial y dolor en la comunidad creyente
La Diócesis de Papantla confirmó con profundo pesar el fallecimiento del cura don José Medina García, ocurrido el 23 de febrero en el Hospital IMSS-BIENESTAR de Misantla, donde recibía atención médica.
De acuerdo con la información preliminar difundida por la autoridad eclesiástica, el sacerdote habría ingerido una sustancia tóxica que provocó su hospitalización; sin embargo, la Iglesia solicitó respeto y prudencia mientras las autoridades competentes esclarecen plenamente los hechos.
El comunicado fue firmado por el obispo José Trinidad Zapata Ortiz y el canciller Lauro Antonio Larracilla Lara, quienes encomendaron su alma a la misericordia de Dios e invitaron a los fieles a unirse en oración.
Un pastor cercano que sembró fe en la sierra
El sacerdote, de aproximadamente 41 años de edad, se desempeñaba como encargado de la Parroquia San Miguel Arcángel en la comunidad de Pueblo Viejo, perteneciente al municipio de Misantla.
Era reconocido por su sencillez, cercanía con jóvenes, niños y familias, así como por su vocación pastoral en una de las zonas serranas del municipio, donde acompañó celebraciones sacramentales, procesos comunitarios y momentos de fe que fortalecieron la vida espiritual de la población.
Para muchos creyentes, su partida representa la pérdida de un guía espiritual, pero también de un amigo y consejero que compartía la vida cotidiana de la comunidad.
La muerte desde la fe: esperanza que trasciende el dolor
Desde la perspectiva cristiana, la muerte de un sacerdote se interpreta como el retorno del siervo a la Casa del Padre, después de una vida dedicada al servicio de Dios y de los demás.
En su mensaje, la diócesis recordó las palabras del Evangelio: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá” (Jn 11,25), reafirmando la esperanza en la vida eterna.
Este acontecimiento ha generado un ambiente de recogimiento espiritual entre los fieles, quienes han comenzado a organizar momentos de oración comunitaria, rosarios y celebraciones eucarísticas en memoria del cura.
Preparativos para las exequias y traslado
El sacerdote era originario del municipio de Coxquihui. Sus restos serán entregados por la fiscalía la mañana del martes para ser trasladados a Pueblo Viejo, donde serán velados en el templo parroquial donde ejercía su ministerio.
Posteriormente, el féretro será conducido a su lugar de origen para su cristiana sepultura, acompañado por familiares, fieles y comunidad sacerdotal. Se espera la presencia del obispo diocesano, así como integrantes de la curia, decanato y foranía.





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