Cuaresma impulsa la economía local: tradición, frescura y confianza sostienen a Pescadería Misantla
Ventas podrían incrementarse hasta 90 % en Semana Mayor; mantienen precios accesibles y estándares sanitarios.
Misantla, Ver., a 21 de febrero de 2026.- Con el inicio de la Cuaresma, el movimiento comercial en el mercado municipal comienza a transformarse. La demanda de pescados y mariscos repunta de manera considerable y establecimientos tradicionales como Pescadería Misantla se preparan para atender a cientos de familias que, por fe o costumbre, sustituyen las carnes rojas por productos del mar, fortaleciendo así la economía local.
Tradición que se hereda por generaciones
La Cuaresma no solo representa un periodo litúrgico para la comunidad católica; en municipios como Misantla también simboliza una temporada clave para el comercio. En ese contexto, Pescadería Misantla —negocio familiar con más de 40 años de trayectoria— se consolida como uno de los referentes del mercado municipal.
“Somos un negocio familiar y llevamos más de cuarenta años ofreciendo pescados y mariscos; la gente ya nos conoce y sabe que aquí encuentra calidad y frescura”, comparte Adriana Presas, quien actualmente encabeza la atención al público.
La permanencia en el tiempo no solo habla de resistencia comercial, sino de una relación de confianza construida con generaciones de clientes que año con año regresan, especialmente durante la temporada de vigilia.
Repunte de ventas y dinamismo económico
De acuerdo con la comerciante, las ventas ya registran un incremento cercano al 60 %, cifra que podría elevarse entre 80 % y 90 % durante la llamada Semana Mayor, cuando aumenta la afluencia de visitantes y vacacionistas.
Este crecimiento no depende únicamente de la tradición religiosa, sino también del flujo turístico que dinamiza el consumo en restaurantes, fondas y hogares. La Cuaresma se convierte así en un motor económico que beneficia no solo a pescaderías, sino a toda la cadena comercial del municipio.
A pesar del incremento en la demanda, Adriana Presas subraya que no se contemplan aumentos excesivos en los precios. La estrategia es mantener estabilidad para no afectar el bolsillo de las familias, priorizando el volumen de ventas y la fidelidad del cliente.
Calidad y cuidado del producto, prioridad permanente
Uno de los pilares del establecimiento es el manejo adecuado del producto. El pescado es altamente delicado y requiere conservación constante con hielo y refrigeración apropiada para garantizar frescura y seguridad alimentaria.
La comerciante comparte recomendaciones básicas para identificar pescado fresco:
Escamas firmes que no se desprendan fácilmente.
Textura dura y consistente al tacto.
Asimismo, advierte sobre los riesgos de adquirir productos expuestos sin refrigeración adecuada en la vía pública, ya que, aunque puedan ofrecerse a menor precio, no siempre cumplen con las condiciones sanitarias necesarias. El establecimiento recibe inspecciones periódicas y mantiene protocolos de higiene estrictos.
Variedad y precios para todos los bolsillos
Contrario a la percepción de que el pescado es costoso, existen opciones accesibles. Entre los productos más solicitados destaca la mojarra, con un precio de 120 pesos el kilo, que no se incrementará durante la temporada. La lebrancha se ofrece desde 70 pesos el kilo, mientras que las lisas con hueva oscilan entre 120 y 130 pesos.
En el segmento de mayor precio se encuentra el robalo: 300 pesos el kilo en rebanada y 220 pesos entero con cabeza. La compra por mayoreo permite sostener precios competitivos sin sacrificar calidad.
En cuanto al camarón, los costos varían según la medida:
50 piezas por kilo: 160 pesos
40 piezas por kilo: 180 pesos
30 piezas por kilo: 200 pesos
Jumbo: 230 pesos
Aunque podría presentarse un ajuste mínimo de entre cinco y diez pesos por efectos de temporada, la intención es mantener márgenes razonables.
La oferta incluye además callo de hacha, pulpo, caracol, hueva de nácar, filete, salmón y atún. Si algún producto no se encuentra disponible, puede solicitarse para el día siguiente, fortaleciendo el vínculo con familias, cocinas económicas y restauranteros.
Cuaresma: fe, economía y comunidad
La temporada de vigilia evidencia cómo las tradiciones religiosas influyen directamente en el movimiento económico local. Cada compra no solo responde a una práctica espiritual, sino que sostiene empleos, activa cadenas de suministro y fortalece negocios familiares que han sido parte de la identidad comercial del municipio.
En medio de la competencia y las nuevas dinámicas de consumo, la clave sigue siendo la misma: calidad, trato cercano y precios justos.
La Cuaresma apenas comienza, y con ella, una temporada que entre fe y tradición vuelve a poner en movimiento el corazón comercial del mercado municipal.




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