Alerta sanitaria en Veracruz: no solo es sarampión, siete enfermedades respiratorias más circulan en el estado
Autoridades confirman casos de influenza, tuberculosis y Covid-19; llaman a retomar cubrebocas y vacunación
Veracruz, a 23 de febrero de 2026.- Además del sarampión, al menos siete enfermedades respiratorias con capacidad de contagio aéreo o por contacto directo se mantienen activas en Veracruz, advirtió el especialista en salud pública Fernando Gómez Alcaráz. Datos del Boletín Epidemiológico federal confirman casos de influenza, tuberculosis respiratoria, varicela y Covid-19, entre otros padecimientos. El llamado es claro: reforzar medidas preventivas y no bajar la guardia ante síntomas aparentemente leves.
Enfermedades respiratorias: una amenaza persistente
El reciente repunte de casos de sarampión en el estado ha encendido las alertas sanitarias, pero no es el único padecimiento que preocupa. De acuerdo con el especialista Fernando Gómez Alcaráz, existen al menos siete enfermedades adicionales que se transmiten por el aire o por contacto cercano con personas contagiadas que tosen o estornudan sin protección.
Entre ellas se encuentran la varicela, tos ferina, infecciones por neumococo, tuberculosis respiratoria, influenza, Covid-19 e infecciones respiratorias agudas en general. Todas comparten un factor común: la facilidad de propagación cuando no se aplican medidas básicas como el estornudo de etiqueta, el uso de cubrebocas o el lavado frecuente de manos.
El especialista subrayó que muchas personas han minimizado los síntomas, atribuyéndolos a simples resfriados, lo que favorece cadenas de contagio invisibles pero constantes.
Lo que revelan las cifras oficiales
Según el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud, en el estado de Veracruz se han confirmado 33 casos de sarampión en lo que va del año, sin defunciones reportadas hasta el momento.
Además:
· 267 casos de varicela
· 173 casos de influenza y cuatro fallecimientos
· Dos casos confirmados de Covid-19
· 166 pacientes atendidos por tuberculosis respiratoria
· 82 mil 305 diagnósticos de infecciones respiratorias agudas
Hasta ahora no se han registrado casos de tos ferina ni neumococo en el estado, pero las autoridades mantienen vigilancia epidemiológica activa.
Estas cifras reflejan que las enfermedades respiratorias siguen presentes en distintos niveles de gravedad y que el sistema de salud continúa enfrentando una carga importante, particularmente durante la temporada invernal.
El riesgo de bajar la guardia
Gómez Alcaráz enfatizó que el relajamiento social posterior a la etapa crítica de la pandemia de Covid-19 ha influido en la normalización de conductas de riesgo.
“Las medidas que aprendimos durante la pandemia no eran exclusivas del Covid; son herramientas básicas de prevención ante cualquier enfermedad respiratoria”, explicó.
Automedicarse, no acudir a consulta médica o continuar con actividades cotidianas pese a presentar síntomas contribuye a que los contagios se multipliquen. Además, el sarampión representa un riesgo particular, pues puede afectar el sistema inmunológico y generar complicaciones severas.
Desde una perspectiva interpretativa, el fenómeno no solo responde a factores biológicos, sino también culturales: la percepción de que “ya pasó lo peor” ha llevado a una disminución en la disciplina preventiva.
Medidas básicas que pueden marcar la diferencia
Las autoridades sanitarias reiteran una serie de acciones preventivas fundamentales:
· Uso de cubrebocas ante síntomas respiratorios
· Lavado frecuente de manos o uso de gel antibacterial
· Estornudo de etiqueta (cubrirse con el antebrazo)
· Ventilación adecuada de espacios cerrados
· Evitar compartir utensilios personales
· Desechar correctamente pañuelos y papel higiénico
Asimismo, se exhorta a la población a completar esquemas de vacunación contra influenza, Covid-19, neumococo y sarampión, especialmente en menores de edad, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
Un llamado a la corresponsabilidad social
La circulación simultánea de diversas enfermedades respiratorias evidencia que la salud pública depende no solo de hospitales y clínicas, sino del comportamiento cotidiano de la población. Cada estornudo sin protección, cada consulta postergada y cada vacuna omitida representan eslabones en una cadena de contagio que puede evitarse.
La prevención no debe ser reactiva ante crisis, sino permanente.
El mensaje es contundente: las enfermedades respiratorias siguen activas. La diferencia entre un brote controlado y una crisis sanitaria puede estar en medidas tan simples como lavarse las manos, usar cubrebocas y acudir oportunamente al médico.




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