Adán Varona, el artesano misanteco que transforma la piedra en memoria viva de la identidad cultural
Desde la enseñanza artesanal hasta la reflexión sobre la familia y la tecnología, su labor va más allá de la creación de piezas: es un acto de resistencia cultural
Por Arquímedes González.
Misantla, Ver., a 20 de enero de 2026.- Con una trayectoria cercana a los 40 años, el artesano misanteco Adán Varona ha convertido materiales como la piedra de río, el hueso, el caracol y la obsidiana en expresiones vivas de identidad, paciencia y conocimiento ancestral. En entrevista, el creador compartió su historia, su vocación temprana por el arte lapidario, su compromiso con la enseñanza y su preocupación por el impacto de la tecnología en la niñez y juventud, subrayando el papel fundamental de la familia y los valores en la formación de las nuevas generaciones.
Una vocación que nace en la infancia y se forja con el tiempo
La historia artesanal de Adán Varona inicia desde muy temprana edad. A los ocho años ya tenía contacto directo con el trabajo en piedra, un acercamiento que, con el paso del tiempo, se transformó en una vocación profunda y constante. Hoy, con casi cuatro décadas de experiencia, Varona continúa elaborando piezas que reflejan no solo habilidad técnica, sino también una filosofía de vida basada en la paciencia, la observación y el respeto por la naturaleza.
Especializado en arte lapidario, el artesano ha desarrollado un estilo propio que combina técnicas tradicionales con un sentido personal de creación. Para él, el proceso artesanal no responde únicamente a una lógica de mercado, sino a una necesidad interna de crear y expresarse. “No es tanto por vender, sino porque a uno le nace”, señala al explicar que cada pieza surge de una conexión genuina con el material.
Materiales de la región y técnicas que resisten al olvido
La piedra de río es el elemento central en gran parte de su obra. Cada creación comienza con la selección cuidadosa del material, observando su forma, textura y resistencia. Varona explica que no impone un diseño de manera arbitraria, sino que permite que sea la propia piedra la que marque el camino de la pieza final, respetando su esencia natural.
Además de la piedra, trabaja otros materiales como hueso, caracol y obsidiana, todos ellos elementos profundamente vinculados con la región y con prácticas artesanales ancestrales. Entre sus trabajos en hueso destacan agujas artesanales, mientras que el uso del caracol representa una técnica cada vez más escasa, que, según el propio artesano, corre el riesgo de desaparecer si no se transmite a las nuevas generaciones.
Cada objeto concentra horas de dedicación, prueba y error, y un conocimiento adquirido principalmente a través de la práctica constante, más que de la instrucción formal. En ese sentido, su trabajo no solo es artístico, sino también un acto de preservación del patrimonio cultural local.
La enseñanza como compromiso con el futuro
Más allá de la creación de piezas, Adán Varona ha asumido la enseñanza como una responsabilidad social y cultural. A través de talleres dirigidos a niñas, niños y jóvenes, comparte técnicas básicas del trabajo en piedra y, recientemente, ha incorporado talleres de tejido con fibras naturales de la región, como el zacate conocido como “estrella” o “tumbador”.
Estos espacios buscan ofrecer alternativas formativas que acerquen a las nuevas generaciones al trabajo manual, fomentando la creatividad, la concentración y la paciencia. Para Varona, el contacto directo con materiales naturales permite a los jóvenes descubrir habilidades que muchas veces permanecen ocultas en un entorno dominado por la inmediatez y la tecnología.
Tecnología, familia y valores: una reflexión desde la experiencia
Durante la entrevista, el artesano compartió una reflexión crítica sobre el papel de la familia en la formación de niñas y niños. Reconoció que muchos padres y madres se ven absorbidos por las exigencias del trabajo diario, con la intención de garantizar el bienestar material de sus hijos; sin embargo, advirtió que en ese proceso se está dejando de lado lo esencial: el tiempo compartido, la atención y la transmisión de valores.
Varona señaló que entregar un teléfono móvil no sustituye la guía, la escucha ni el acompañamiento. Desde su perspectiva, la cultura y la artesanía pueden convertirse en herramientas clave para reforzar valores como el respeto, la responsabilidad, la constancia y el amor por las raíces, elementos indispensables para una formación integral.
Un legado que se construye compartiendo el conocimiento
Convencido de que el conocimiento solo cobra sentido cuando se comparte, Adán Varona reiteró su disposición para seguir enseñando y difundiendo su oficio. Mostrar cómo se talla una piedra o se trabaja una fibra natural no es solo una lección técnica, sino también una forma de sembrar conciencia sobre la importancia de preservar la identidad cultural y valorar el entorno natural.
Su trabajo puede conocerse a través del proyecto “Cuauhpiate Piedra de Río”, disponible en Facebook, un espacio desde el cual difunde su labor artesanal y mantiene vivo su compromiso con las tradiciones. El mensaje que transmite es claro y contundente: la artesanía no pertenece al pasado, es una práctica viva que conecta a las personas con su origen, fortalece los valores comunitarios y da sentido a la identidad colectiva.
La trayectoria de Adán Varona representa mucho más que la creación de objetos artesanales. Su trabajo es testimonio de una vida dedicada a la preservación cultural, a la enseñanza y a la reflexión social. Desde Misantla, su labor continúa demostrando que la piedra, el hueso y el caracol pueden convertirse en portadores de memoria, identidad y esperanza para las futuras generaciones.




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