Washington exige reducir el déficit y garantizar el suministro para Texas
Estados Unidos, a 26 de noviembre de 2025.- Estados Unidos intensificó las gestiones diplomáticas para que México cumpla con los volúmenes de agua establecidos en el Tratado de 1944, ante un déficit creciente en las entregas del río Bravo. Funcionarios estadounidenses han sostenido reuniones con autoridades mexicanas para analizar la disponibilidad hídrica y exigir que se liberen los mayores caudales posibles hacia Texas. México, en medio de sequías históricas, enfrenta dificultades para cumplir con sus compromisos, lo que ha detonado un clima de tensión política y riesgo de fricciones comerciales.
El Tratado de 1944: un acuerdo histórico bajo presión
El Tratado de Aguas de 1944 regula el uso y distribución de los ríos Bravo y Colorado entre ambos países.
México debe entregar un volumen específico de agua en ciclos quinquenales, mientras que Estados Unidos garantiza envíos del río Colorado hacia el territorio mexicano.
Aunque el mecanismo ha funcionado por décadas, el actual ciclo ha puesto al límite el esquema de cooperación binacional. Sequías prolongadas, presiones agrícolas y sobreexplotación han provocado un déficit en las entregas mexicanas, alimentando tensiones que se reflejan en exigencias más firmes desde Washington.
Washington endurece su postura
El Departamento de Estado confirmó que funcionarios estadounidenses sostuvieron encuentros con autoridades mexicanas para evaluar medidas inmediatas que permitan reducir el déficit.
Durante estas reuniones se analizaron cuencas y reservas hídricas en México, con el objetivo de identificar caudales que puedan ser liberados sin demora.
Fuentes estadounidenses señalaron que la prioridad es asegurar el mayor volumen posible para los usuarios agrícolas y urbanos de Texas.
En este contexto, el expresidente Donald Trump ha demandado la entrega de más de mil millones de metros cúbicos pendientes del ciclo 2020–2025, adelantando que deberán compensarse en el periodo 2025–2030.
La presión estadounidense se ha traducido en un discurso más estricto: cumplir con el tratado no solo es una obligación diplomática, sino un asunto de seguridad para las regiones dependientes del Bravo.
México entre la sequía y la responsabilidad internacional
México vive uno de los periodos más críticos en materia hídrica. La administración encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta la necesidad de equilibrar la atención a la sequía interna con los compromisos internacionales.
Las cuencas del norte registran niveles por debajo de lo requerido, afectando a productores mexicanos y limitando la capacidad del país para cumplir con los volúmenes pactados.
Mientras tanto, Estados Unidos argumenta que el incumplimiento ha impactado negativamente en sectores agrícolas texanos, lo que incrementa la presión política hacia la Casa Blanca.
Diversas dependencias mexicanas trabajan en la elaboración de un plan de cumplimiento confiable, aunque persisten dudas sobre la disponibilidad real de agua y la posibilidad de evitar nuevos déficits.
Escenario de riesgo: tensiones diplomáticas y consecuencias económicas
El incumplimiento del tratado podría derivar en:
· Aumento de tensiones diplomáticas
· Reclamos formales ante instancias bilaterales
· Posibles presiones comerciales o medidas compensatorias
· Afectaciones directas a comunidades fronterizas y a la seguridad alimentaria
Expertos advierten que el conflicto hídrico expone la vulnerabilidad estructural de México, cuya gestión de cuencas enfrenta problemas históricos como falta de infraestructura, sobreconcesiones y escaso mantenimiento en presas y canales.
Desde una lectura interpretativa, este episodio reabre el debate sobre el equilibrio entre soberanía, cooperación y necesidad: qué tanto puede México ajustarse a presiones externas sin comprometer su propia resiliencia hídrica.
Un tema que marcará la agenda bilateral
El agua se ha convertido en un eje prioritario en la relación México–Estados Unidos.
El cumplimiento del Tratado de 1944, antes visto como un proceso rutinario, ahora es un campo de negociación que involucra gobiernos estatales, productores agrícolas, diplomacia y seguridad regional.
Las próximas reuniones determinarán si ambos países logran restablecer una ruta de cooperación técnica o si el diferendo escalará hacia un conflicto político mayor.
Acuerdo en la cuerda floja
Con un déficit que amenaza con romper la estabilidad del esquema hídrico binacional, México enfrenta el reto de recuperar el equilibrio entre sus necesidades internas y sus compromisos internacionales.
Mientras Estados Unidos exige resultados inmediatos, la sequía y la falta de infraestructura recuerdan que la gestión del agua es ya uno de los desafíos más complejos de la región.

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