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Casa Vazqueño: el viñedo que transforma el sur de Chihuahua con vino, empleo y turismo

Chihuahua,
a 23 de julio de 2025.- En las tierras fértiles del Valle de los Olivos, al sur de Chihuahua, germina una nueva esperanza: Casa Vazqueño, un proyecto vinícola que no solo busca elaborar vino de calidad, sino redefinir la vocación económica y turística de toda una región históricamente marginada por la inversión.

Para el año 2030, este viñedo familiar —que actualmente cuenta con 15 hectáreas en producción y otras 8 recientemente plantadas— proyecta alcanzar las 250 toneladas anuales de uva, lo que permitiría generar hasta 170 mil botellas de vino, cinco veces más de lo que actualmente se produce.

Detrás de este ambicioso crecimiento está una estrategia integral de desarrollo regional que combina producción vitivinícola, turismo rural, autosuficiencia alimentaria y un enfoque en sustentabilidad ambiental, todo bajo la dirección del empresario Fidencio Vázquez y su familia.

La vendimia 2025 marcará un punto de inflexión: se esperan entre 50 y 60 toneladas de uva, lo que permitirá embotellar cerca de 30 mil botellas de vino de mesa con variedades como Syrah, Malbec, Merlot y Tempranillo, adaptadas al clima del sur de Chihuahua. El Cabernet Sauvignon, aunque más exigente, también forma parte de la apuesta.

A partir de 2026, todo el proceso de vinificación —desde la cosecha hasta el embotellado— se realizará en el propio predio, cerrando el círculo productivo y generando una cadena de valor local con beneficios para trabajadores agrícolas, técnicos, distribuidores y proveedores turísticos.

“El viñedo tiene un potencial comparable al de cualquier bodega consolidada del país”, señala Eduardo Pérez, experto en vitivinicultura que asesora el proyecto.

Casa Vazqueño no solo está cultivando uvas, sino también una nueva narrativa turística para Parral y municipios aledaños como Huejotitán, Valle de Allende, Balleza y Guachochi. Desde la apertura de su restaurante de cocina regional este 23 de agosto, el proyecto suma otra pieza clave: atraer visitantes con una experiencia que combine vino, paisaje, identidad y gastronomía local.

Ernesto Terrazas, director de la operadora turística Del Mineral del Parral, ve en Casa Vazqueño “una oportunidad histórica para dejar de ser solo un punto de paso y convertirnos en un destino completo”. La propuesta ya articula paquetes que integran catas, recorridos guiados, talleres, hospedaje y cultura local, consolidando una ruta enoturística que promete convertirse en referente del norte del país.

El viñedo genera actualmente 60 empleos directos, sin contar los indirectos en campos, talleres y comercio local. A diferencia de grandes corporativos, Casa Vazqueño apuesta por un modelo basado en el consumo de insumos regionales y la colaboración comunitaria.

En el ámbito ambiental, el proyecto también es innovador: gracias a su ubicación y condiciones naturales, aplica un manejo orgánico del cultivo, utilizando productos amigables con el ecosistema, sin sacrificar calidad.

“Las lluvias no afectaron nuestras uvas, porque el manejo es sano. El viñedo está limpio. Aquí se puede hacer vino con conciencia ambiental”, explica Pérez.

La visión de Casa Vazqueño trasciende lo individual. Su meta es inspirar a otros emprendedores a invertir en el vino y consolidar una industria regional autosustentable, en la que los jóvenes no tengan que migrar para encontrar oportunidades y donde el campo vuelva a ser fuente de orgullo y prosperidad.

Con su participación en La Vena de Oro, programa estatal que impulsa el turismo del sur de Chihuahua, el viñedo se posiciona como el motor de una transformación económica que impacta a múltiples sectores: hoteles, restaurantes, artesanos, guías y productores agrícolas.

“Queremos que esta tierra crezca, que lleguen más bodegas y que Parral florezca con visitantes y oportunidades”, afirma Pérez.

En cada botella de vino producida en Casa Vazqueño no solo se encapsula el sabor del valle, sino la esperanza de una región que ha decidido mirar al futuro con los pies firmes en su tierra… y la copa en alto.

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