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"Ya no queremos promesas, queremos caminos": comunidades de María de la Torre logran acuerdo con SIOP tras años de abandono

Martínez de la Torre, Ver.,
a 11 de junio del 2025.- En un tramo olvidado por el asfalto y la voluntad política, la voz de las comunidades rurales volvió a hacerse escuchar. Este lunes, habitantes de la región que conecta María de la Torre con Poza Rica y San Andrés El Chote se organizaron y, con firmeza, exigieron lo que por años se les ha negado: un camino digno.

"Por aquí pasan nuestros productos, nuestras familias, nuestros sueños", dijeron. Y lo dijeron con papeles en mano, con pancartas, pero sobre todo con la convicción de quien ya no está dispuesto a esperar más. La carretera estatal —clave para el comercio agrícola y la movilidad de miles— lleva años en el abandono, convertida en una trampa de baches y polvo que retrasa, lastima y frustra.

La demanda fue dirigida a la gobernadora Rocío Nahle, a quien pidieron, sin rodeos, que se inicien de inmediato las obras de rehabilitación. En su escrito, las comunidades recordaron que esta vía es esencial para los productores de cítricos que cada día deben moverse hacia las centrales de abasto. “Ya estamos hartos de promesas y de no ver ningún apoyo ni del gobierno estatal ni del federal”, sentenciaron.

Y la respuesta llegó. Ese mismo día, representantes de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP) se sentaron a dialogar con los inconformes. El subsecretario de Infraestructura, Ing. Mario Antonio Beltrán Virgen, firmó un documento de compromiso que, por primera vez en años, plantea fechas, acciones y resultados concretos.

¿Qué se acordó?

Reparación integral del tramo dañado, cumpliendo con las normas técnicas para garantizar seguridad y durabilidad.

Inicio formal de los trabajos el próximo 18 de junio, con un plazo de 20 días naturales.

Supervisión técnica previa, para definir exactamente las condiciones del camino y las obras necesarias.

Liberación de las vías bloqueadas por los manifestantes, una vez firmado el acuerdo.

Este pacto no borra los años de olvido, pero abre una puerta. Las comunidades, que desde hace tiempo perdieron la confianza en discursos oficiales, ahora aguardan que las máquinas lleguen y que los compromisos se cumplan.

“Nosotros cumplimos con nuestra parte. Ahora les toca cumplir a ellos. Si no vemos avances, volveremos”, advirtieron los habitantes, conscientes de que el verdadero trabajo apenas comienza.

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