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Reducir el consumo de carne roja, clave para frenar la crisis ambiental: UNAM

México,
a 22 de junio del 2025.- Producir un solo kilo de carne de res demanda más de 15 mil litros de agua, cifra alarmante que convierte al consumo excesivo de este alimento en uno de los principales detonantes de la crisis ecológica mundial, advirtió Iván Facundo Rubinstein, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, el especialista urgió a la sociedad a disminuir el consumo de carne roja y alimentos ultraprocesados, y a preferir productos locales, como una medida concreta para reducir la huella ecológica.

“No se trata de volvernos vegetarianos, pero sí de reducir el consumo. Un kilo de arroz, por ejemplo, requiere apenas 3,400 litros de agua”, comparó Rubinstein.

Durante su participación en el programa Vida Cotidiana. Sociedad en Movimiento de Radio UNAM, el experto alertó que la falta de un cambio radical en los patrones de producción y consumo podría dejar a 70 millones de personas en México sin acceso al agua potable, y 1.7 millones en riesgo de muerte por escasez del vital líquido, según informes del PNUD, IPCC y Conagua.

Rubinstein explicó que la búsqueda insaciable de crecimiento económico y lucro por parte de empresas y gobiernos ha generado una explotación desmedida de los recursos, como el agua, acaparada por intereses privados incluso en ciudades como Monterrey y Ciudad de México, donde ya se vive una emergencia hídrica.

“La sostenibilidad no es un lujo de países ricos o clases medias; es una necesidad global y urgente”, enfatizó.

Actualmente, nos enfrentamos a la sexta extinción masiva, provocada por la acción humana, con especies como ajolotes, osos polares, lémures y chimpancés en peligro crítico. Además, fenómenos como la desertificación y el calentamiento global ya impactan en la agricultura: hasta 45% del maíz mexicano podría perderse en los próximos años.

“Los veranos son más calurosos, los inviernos menos fríos. Las milpas se secan y muchas familias tendrán que abandonar sus tierras”, advirtió, pronosticando un incremento de caravanas migrantes climáticas, impulsadas por la escasez de alimentos y oportunidades, factores que a su vez alimentan al crimen organizado.

Rubinstein también llamó la atención sobre las “islas de basura” que flotan en los océanos Pacífico y Atlántico, formadas por residuos plásticos y ropa desechada, como las 40 mil toneladas de fast fashion que cada año inundan el desierto de Atacama, en Chile.

La crisis también favorece la aparición de zoonosis —enfermedades transmitidas de animales a humanos— como la que dio origen a la pandemia por COVID-19.

“El concepto de sustentabilidad implica replantearnos nuestra manera de estar en el mundo”, reflexionó Rubinstein. “No podemos seguir creciendo a costa del planeta ni de las generaciones futuras, como advertimos ya desde la Cumbre de la Tierra de 1992”.

Finalmente, el académico de la UNAM hizo un llamado a la acción individual y colectiva: “Todos somos responsables. El cambio empieza en nuestra mesa, en nuestra forma de consumir, en cómo nos relacionamos con el entorno”.

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