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sábado, 4 de abril de 2020

Viruela Negra y Escarlatina, pandemias que marcaron a Misantla

Por Ivet del Rosario Sánchez Ortiz / Misantla en Red
Misantla, Ver., a 4 de abril del 2020.- Las pestes, así se le llamó a las pandemias que azotaron a Misantla entre los años 1914 y 1923, cuando la viruela negra y la Escarlatina, azotaron la ciudad, en ese entonces Salubridad instaló a los enfermos lejos de la población bajo una galera de tarros y lámina de cartón llamada Lazareto. 

“Hubo un puesto de socorro que se llamó Lazareto, haciendo alusión a Lázaro el amigo de Jesús, que aparece en la biblia, estaba ubicado por donde ahora está la antena de la radio, al fondo de la calle Bocanegra” dijo en entrevista el Cronista de la Ciudad Ángel Miguel Cuevas, quien recuperó está información de voz de su abuela. 

Decenas de familias murieron en ese entonces, dejando sus casas abandonadas y el gobierno quemaba las viviendas completas con todo y pertenencias para evitar la propagación de esos virus, que en aquella época fueron mortales, así lo narra el cronista de la ciudad, mientras insta a las autoridades a cerrar la ciudad antes de que comience el brote infeccioso de COVID-19 en Misantla. 

“Eran casas de chamalote, de tarro, de madera, techadas de zacate o de lámina cartón, llegaba salubridad y les prendía fuego, se quemaba la casa con todo lo que tuviera adentro”. 

Las imágenes que vemos ahora en redes sociales donde los muertos del COVID-19 son embalados y aislados de la población sin poder ser velados ya se vivieron en Misantla, en aquella época donde la viruela negra azotó la región y el Lazareto tenía su propia fosa común. 

“Don Manuel Sesma Estuvo involucrado en la construcción de esa galera, techada de lámina donde se llevaba a todos los infectados de viruela negra, y un poco retirado de la galera, estaban unas fosas comunes donde al morir las personas, la enrollaban en papatas, en petates o en sábanas, las acomodaban en esas fosas y las cubrían de tierra, no las velaban. Yo veía en la televisión lo que pasa en Ecuador, pues algo parecido pasó aquí en Misantla”. 

Antes de la existencia del gel antibacterial, los misantecos idearon una forma de control para tratar de sanitizar a las personas que acudían al Lazareto a visitar a sus familiares, quienes al llegar a sus hogares tenían que quemar la ropa que habían usado durante la visita, para evitar propagar el virus. 

“A la entrada del Lazareto, pusieron dos o tres puestos de sahumerios, uno en la calle Bocanegra hasta llegar a donde está la antena de Radio, ponían dos fogatas, donde quemaban chileseco, azufre y copal que era una humazón terrible, quien iba o venía a visitar a los enfermos tenía que pasar en medio de las fogatas y pararse un momento para supuestamente sanitizarse y luego llegaban a su casa a quitarse esa ropa y quemarla”. 

Una vez apagado el brote, la población se confiaba de nuevo y olvidaba las medidas preventivas, esto hacía que la Viruela Negra regresara cobrando más vidas, hasta que llegaron las vacunas, fue ahí donde vieron el fin de la pandemia. 

A diferencia de ese entonces, hoy los misantecos sí pueden evitar la tragedia, quedándose en casa, resguardando a los que más aman sin salir de sus hogares, para evitar que en el futuro se cuenten las decenas de muertos que podrían generarse si no tomamos las medidas necesarias con seriedad hoy. 

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