Alta Jerarquía Católica pide construir la Paz
Misantla, Ver., a 8 de
enero de 2017.- Ante
las olas de violencia y saqueos que se han estado sucintándose en el país y la
entidad veracruzana, la alta jerarquía católica pide a los tres niveles de
gobierno y a la sociedad a unirse en oración y pedir a Dios que la Paz sea la
solución para la armonía social.
A
esto Alfonso G. Miranda Guardiola, secretario general de la CEM y vocero del
episcopado mexicano, emitió un boletín de prensa a medios de comunicación, que
a la letra expone:
Los
saludo a todos Ustedes con la certeza de la presencia del Salvador, que está
entre nosotros.
Les
deseo que en su persona, familia, trabajo y responsabilidades puedan crecer con
la Sabiduría del Señor de la Historia, que es Verbo Eterno, Palabra que
humaniza, dignifica y fecunda.
Los
hemos convocado a este encuentro fraterno de inicio de año, con el fin de
seguir dialogando sobre los grandes desafíos de este tiempo.
Los
cristianos vivimos en el Acontecimiento de Nuestro Señor Jesús, que camina en
la historia con nosotros, abriéndonos siempre horizontes de verdad, justicia,
caridad y paz. Somos sensibles ante el momento actual que aqueja a nuestra
sociedad.
Ante
ello, queremos expresar lo siguiente:
1.
Como Conferencia del Episcopado Mexicano hacemos un llamado a todos los actores
de la sociedad (gobierno, empresas, sociedad civil, partidos políticos,
iglesias e instituciones académicas, entre otros), a recorrer el camino de la
paz, la justicia y la solidaridad, resolviendo de manera inteligente y creativa
los grandes retos que se nos presentan. La disposición para construir la paz y
el bien común entre nosotros, es la mejor forma de fortalecer nuestra unidad.
2.
Ante la disposición del aumento al precio de los combustibles, exhortamos a las
autoridades civiles a reconsiderar seriamente -dado el contexto nacional y las
variables internacionales-, esta medida que afecta a todo nuestro País,
especialmente a los más pobres. Se requiere ser sensibles a las necesidades
cotidianas de la gente, y ser conscientes de las consecuencias de esta medida
gubernamental. Hacemos un llamado a la autoridad, especialmente al Poder
Ejecutivo y Legislativo, a mirar desde abajo y no solamente desde arriba. No es
correcto imponer leyes sin tomar en cuenta la realidad y el sentir que vive la
gente, sobre todo los más desamparados.
3.
Exhortamos también a los ciudadanos para que su descontento manifiesto, y su
malestar, comprensible, se encaucen a través de medios pacíficos, creativos y
respetuosos de la ley. Nunca la violencia, el vandalismo, el saqueo o la
afectación a las vías de comunicación serán el camino. Es urgente construir
lazos solidarios verdaderos que promuevan el diálogo, la confianza y la
certidumbre entre nosotros. Evitemos la confrontación estéril y la anarquía,
pues estas conductas no resuelven los grandes problemas del País, sino que
dividen aún más a la Nación.
4.
La violencia genera violencia, destrucción. No expongamos, ni atentemos contra
la integridad de ninguna persona, ni la paz social. Seamos sensibles con
quienes están siendo doblemente afectados: los que no pueden llegar a sus
trabajos, hospitales, escuelas, o no pueden abrir sus comercios, o están siendo
saqueados. Llamamos a todos los miembros de la Iglesia Católica, a
solidarizarnos especialmente con los más afectados. Hacemos eco del reciente
Mensaje del Papa Francisco, el pasado 1º de enero, sobre la Jornada Mundial de
la Paz, que en su numeral 6, dice: “Puede suceder que las diferencias generen
choques: afrontémoslas de forma constructiva y no violenta, de manera que las
tensiones y los opuestos puedan alcanzar una unidad pluriforme que engendra
nueva vida conservando las virtualidades valiosas de las polaridades en pugna”,
ya que la unidad es superior al conflicto (Cfr. Evangelii Gaudium, No. 228).
5.
Nuestros desafíos actuales, debemos verlos como una oportunidad, una ocasión,
para asumir la responsabilidad que cada uno de nosotros tenemos en los espacios
sociales que habitamos y compartimos, dejando atrás la indiferencia, el egoísmo
y la insensibilidad de unos con otros, causa del lastre de la corrupción, la
impunidad, el abuso y la avaricia. La gran historia de nuestro Pueblo nos
demuestra que en los momentos duros y difíciles hemos sido capaces de trazar
caminos de virtud y solidaridad. El desarrollo humano integral, para todos, es
el desafío de gobernantes y gobernados. “Señor, haznos un instrumento de tu
paz”.
Oremos
y vivamos esta plegaria de San Francisco de Asís. Sabiendo que la paz es don de
Dios y tarea de los hombres, acogido en el misterio de la vida en relación con
los otros seres humanos y con la creación.
Dejémonos
mirar por la ternura de Santa María de Guadalupe, Reina de la Paz, que nos
reconcilia siempre sembrando esperanza, generosidad y fraternidad.
+ ALFONSO G. MIRANDA GUARDIOLA
SECRETARIO GENERAL DE LA CEM Y VOCERO
DEL EPISCOPADO MEXICANO.





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