“Los sentimientos positivos deben estar siempre presentes en nuestras vidas”: Lizet Antonia.
Misantla, Ver.
[06/05/15]
La celebración del
día de la madre a celebrarse en próximas fechas, no solo es de recordarse de
solo un día al año, sino valorar lo que hacen, como se desempeñan, y que logros
ha realizado, expuso la regidora de equidad de género, Lizet Antonia Espinoso
Hernández.
“Todos los días son especiales
para celebrar el amor, la amistad, para celebrar a mamá, etc. y en efecto, toda
la gente tiene razón, porque no solamente se debe demostrar el amor,
admiración, orgullo, en los respectivos días “marcados” para cada festejo; sino
que todos esos sentimientos positivos deben estar siempre presentes en nuestras
vidas”.
Apunto que todos tenemos una madre y
por ende, sabemos el rol tan importante que juegan en la vida, por ella, somos lo que somos hoy en día, ella
nos trajo a este mundo y por ella somos felices, porque siempre nos cobijó con
su amor incondicional, apuntaba.
“A la mujer–madre se le considera
como pilar doméstico y conyugal de una familia, pero siempre en una relación
subordinada respecto a hijos y pareja, la sociedad misma categoriza a las
mujeres de lo superior a lo inferior. En la parte alta se encuentra la
madre/esposa/ama de casa, (…) después se colocarán a las casadas sin hijos,
pero con esposo, enseguida las viudas, que tuvieron marido.
Posteriormente las divorciadas, luego las madres solteras, más al fondo las
solteras y sin hijos. Y hasta la parte última de esta categorización son
colocadas las lesbianas”.
En estos contextos, el 10 de mayo
como la fecha institucionalizada para celebrar el Día de las Madres, viene a
ser una institucionalización sobre otra, la madre, realmente, ha sido
configurada como una institución fundamental para la producción y reproducción
biológica, pero también social y cultural de los individuos y del propio
sistema sociocultural.
“Es a la madre a la que se le
responsabiliza de la socialización primaria de los hijos, es ella quien enseña
a pensar, cómo pensar y para qué hacerlo; la que enseña el lenguaje del decir y
del callar; la que enseña el hacer y el no hacer; la que educa en el sentir y
el no sentir, el querer y el deber; y educa en la forma de ser hombre y de ser
mujer”.
Finalmente la funcionaria dio a
conocer que se puede celebrar el 10 de mayo, pero sin olvidar que más allá del
discurso prevaleciente sobre el ser madre, hay realidades estructurales y
culturales que exigen pensar la posibilidad de construir otro tipo de
celebración, que no sea cauce para sublimación, consumismo y ocultamiento de la
condición del ser madre desde la clase, el género y la etnia.



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