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Ganaderos de Misantla resienten caída en el precio del ganado y anticipan un invierno de mayores costos

El gusano barrenador, la competencia de carne importada y la falta de pastos durante la temporada fría mantienen bajo presión a los productores.
Misantla, Ver., a 5 de noviembre de 2026.- La actividad ganadera en Misantla atraviesa meses complicados. A la disminución en el precio de comercialización de los animales se suma la incertidumbre por las condiciones sanitarias y comerciales, un escenario que ha reducido los márgenes de ganancia de las familias dedicadas a esta actividad.

Rufino Grajales, presidente de la Asociación Ganadera Local Renacimiento, informó que el ganado de media ceba se vende actualmente alrededor de los 62 pesos, una cantidad que representa una baja considerable frente a los precios registrados en periodos anteriores.

El dirigente señaló que esta situación coloca al productor en una posición vulnerable, pues debe continuar cubriendo los gastos de alimentación, cuidado y mantenimiento de los animales, aun cuando los ingresos por venta han disminuido.

“Llevamos varios meses. Yo recuerdo que la media ceba estaba a un buen precio, ahorita está rondando los 62 pesos, ya ha bajado demasiado. Desgraciadamente, en todas las ocasiones, el productor es el que paga las consecuencias”, expresó.

Importaciones y gusano barrenador, factores de presión

Entre las causas que, desde su perspectiva, han influido en el comportamiento del mercado, Grajales mencionó las consecuencias sanitarias y comerciales del gusano barrenador, así como la competencia de productos cárnicos procedentes de Centroamérica y Brasil.

El representante ganadero cuestionó las medidas aplicadas por las autoridades federales para contener el problema sanitario y consideró que debieron establecerse mayores controles en la frontera sur para evitar la propagación de esta plaga.

También manifestó preocupación por la entrada de carne refrigerada y empaquetada del extranjero, al considerar que representa una competencia adicional para los productores nacionales, quienes enfrentan costos de operación mientras los precios del ganado permanecen a la baja.

“Ahorita el gobierno abre las puertas para meter carne refrigerada, carne empaquetada de Brasil. Pues también es otro golpe a la economía del ganadero”, manifestó.

El invierno elevará los gastos de alimentación

A la complicada situación comercial se suma la llegada de la temporada invernal, periodo en el que disminuye el crecimiento de los pastizales y se dificulta mantener la alimentación del ganado únicamente con los recursos disponibles en los potreros.

Grajales explicó que la falta de rebrote obliga a los productores a destinar más dinero a la compra de forrajes y alimentos complementarios para conservar en buenas condiciones a sus animales.

“Después de que el precio del ganado relativamente es bajo, ahorita viene a afectarnos el invierno, que no hay rebrote de pastos. Entonces el ganadero tiene que comprar forrajes, comprar alimento para mantener el ganado”, advirtió.

El problema es que estos gastos adicionales llegan justo cuando los ingresos por la venta de animales se encuentran reducidos. Por ello, el dirigente consideró que, al menos para el cierre de 2026, sería favorable que los precios se mantuvieran estables y no registraran nuevas caídas.

Vigilancia sanitaria ante una problemática de largo plazo

El gusano barrenador continúa siendo otra de las preocupaciones del sector. Sobre este tema, el presidente de la Asociación Ganadera Local Renacimiento estimó, a título personal, que su erradicación podría tomar entre seis y ocho años, por lo que insistió en la necesidad de mantener la vigilancia permanente de los animales y atender oportunamente cualquier posible caso.

“Nada más decirle a los productores no decaer, seguir en constante vigilancia, puesto que el gusano barrenador se nos quedó y va para largo, va para largo la erradicación”, señaló.

Ante este panorama, aseguró que la organización continuará gestionando apoyos ante las autoridades y ofreciendo orientación a sus agremiados para enfrentar las dificultades económicas y sanitarias.

El llamado, dijo, es a no abandonar la actividad, pues la ganadería representa una fuente de sustento para numerosas familias de Misantla y la región, además de ser parte importante de la producción de alimentos.

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