La ONU reportó 1,123 personas muertas y 440 heridas entre julio y principios de octubre en hechos relacionados con bandas armadas.
Haití, a 21 de octubre de 2026.- La violencia en Haití continúa agravándose pese al refuerzo de las operaciones de seguridad. Según el último informe del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), entre julio y principios de octubre murieron 1,123 personas y otras 440 resultaron heridas en episodios vinculados con bandas armadas.
Los grupos han extendido sus ataques desde la capital, Puerto Príncipe, hacia localidades rurales. De acuerdo con Carlos Ruiz Massieu, representante de la ONU en Haití, las bandas recurren cada vez más a secuestros, intimidaciones y represalias para conservar el control territorial y desafiar al Estado.
Uno de los episodios más graves ocurrió el 23 y 24 de agosto en Kenscoff, al sureste de la capital: dejó al menos 47 muertos, 22 heridos y 52 personas secuestradas. También se reportaron agresiones en Saint-Michel-de-l’Atalaye, Marigot y Léogâne, además de ataques contra viviendas, tierras agrícolas e infraestructura pública.
Mujeres y niñas, entre las principales víctimas
El informe de Naciones Unidas señala que 689 mujeres y niñas sufrieron violaciones atribuidas a las bandas durante julio y agosto. El 87% habría sido víctima de agresiones sexuales colectivas.
Estas cifras muestran que la violencia no se limita a enfrentamientos armados: también afecta la seguridad de la población civil y agrava la crisis humanitaria del país.
Una respuesta de seguridad limitada
Al 12 de octubre, la Fuerza de Supresión de las Bandas contaba con 1,563 efectivos uniformados, muy por debajo de los 5,550 autorizados por el Consejo de Seguridad de la ONU.
El informe también indica que las operaciones de las fuerzas de seguridad representaron el 52% de las 808 personas muertas o heridas en incidentes relacionados con esas actuaciones desde principios de julio; entre ellas había 148 personas sin vínculos con las bandas. Ruiz Massieu advirtió que las operaciones, por sí solas, no bastan para lograr una estabilización duradera y pidió una presencia estatal permanente, además de programas de desarme y reintegración.
Elecciones aplazadas sin nueva fecha
La crisis también obstaculiza el regreso al orden democrático. Las elecciones presidenciales y legislativas, previstas inicialmente para el 13 de diciembre, fueron aplazadas sin que se anunciara una nueva fecha.
La inseguridad, los desplazamientos y la emergencia humanitaria dificultan la organización de los comicios. Cerca de 1.5 millones de personas han abandonado sus hogares y, según la ONU, fijar una fecha sin evaluar las condiciones reales podría debilitar aún más la confianza ciudadana y la credibilidad de las instituciones.

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