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Proponen aumentar 161.52% el cobro a cruceristas en Cabo San Lucas

La tarifa por embarque y desembarque subiría de 28.56 a 74.69 pesos por pasajero
Baja California Sur, a 11 de octubre de 2026.- El cobro por embarque y desembarque de pasajeros en el puerto de Cabo San Lucas pasaría de 28.56 a 74.69 pesos por persona, lo que representa un aumento de 161.52%.

La propuesta forma parte de un nuevo tarifario impulsado por la Administración del Sistema Portuario Nacional (ASIPONA). El ajuste alcanzaría a los cruceros que arriban a puertos mexicanos y se sumaría a otros derechos y aprovechamientos cubiertos por las líneas navieras.

Preocupación entre las navieras

El sector de cruceros ha expresado preocupación por el impacto del aumento. Aunque el cobro se aplica a las empresas, los operadores advierten que el costo podría trasladarse a los pasajeros mediante tarifas más elevadas.

El encarecimiento de los viajes podría afectar la demanda y modificar las decisiones de las compañías navieras al momento de elegir sus rutas. Cabo San Lucas compite con otros destinos internacionales, especialmente los del Caribe, que ofrecen condiciones portuarias atractivas para este mercado.

Nuevas tarifas para embarcaciones menores

El proyecto tarifario también contempla ajustes para embarcaciones menores por conceptos como acceso y uso de muelles. Estas modificaciones ampliarían la presión económica sobre las actividades marítimas y turísticas del puerto.

Para el destino, el reto consiste en equilibrar la recaudación portuaria con la necesidad de conservar su atractivo como punto de llegada de cruceros. Un aumento considerable puede generar mayores ingresos públicos, pero también elevar los costos de operación y afectar a prestadores de servicios locales.

Competitividad en riesgo

Cabo San Lucas depende en buena medida del turismo de cruceros para movilizar restaurantes, comercios, excursiones y servicios de transporte. Por ello, cualquier cambio en las tarifas portuarias puede tener efectos más amplios que el simple cobro por pasajero.

La discusión no se limita al monto de la tarifa, sino a sus posibles consecuencias para toda la cadena turística. Si las navieras reducen escalas o trasladan los costos al viajero, el destino podría enfrentar una menor afluencia y una pérdida de competitividad regional.

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