El taller convirtió una actividad manual en un encuentro para preservar costumbres y fortalecer los vínculos entre las personas adultas mayores
Misantla, Ver., a 8 de octubre de 2026.- Entre papel de colores, tijeras, creatividad y recuerdos, las personas adultas mayores de Casa de Día participaron en un taller de papel picado, una actividad que buscó combinar el aprendizaje con la convivencia y la preservación de las tradiciones.
Durante la jornada, las y los participantes aprendieron y pusieron en práctica distintas técnicas para elaborar papel picado, guirnaldas, flores y canastitas de papel, convirtiendo materiales sencillos en piezas que evocan celebraciones y costumbres arraigadas en la cultura mexicana.
La actividad permitió que cada participante aportara su propia creatividad, pero también propició un espacio para conversar, compartir experiencias y disfrutar de un momento de convivencia.
Más que una manualidad
El taller adquirió un significado que va más allá del resultado de cada pieza elaborada. Para las personas mayores, recuperar o aprender técnicas relacionadas con las tradiciones representa también una oportunidad para mantener presentes conocimientos que forman parte de la memoria colectiva.
El papel picado, asociado a celebraciones populares y festividades mexicanas, se convirtió así en un punto de encuentro entre generaciones y experiencias.
En Casa de Día, las manos que cortaron y dieron forma al papel también recrearon parte de una identidad cultural que permanece vigente a través de quienes conocen, practican y transmiten estas expresiones.
Un espacio para convivir y aprender
La actividad también responde a la importancia de generar espacios donde las personas adultas mayores puedan desarrollar nuevas habilidades sin dejar de lado la convivencia.
El Ayuntamiento de Misantla destacó la necesidad de promover actividades que permitan a este sector de la población convivir, aprender, desarrollar capacidades y compartir sus conocimientos y experiencias.
En ese sentido, el taller ofreció una dinámica distinta a la rutina cotidiana: un espacio en el que el aprendizaje ocurrió de manera colectiva y donde la creatividad funcionó como un vehículo para fortalecer los vínculos entre quienes integran Casa de Día.
Tradiciones que permanecen
Preservar las tradiciones no significa únicamente conservar objetos o repetir antiguas prácticas. También implica mantener abiertos los espacios donde esas costumbres pueden ser recordadas, reinterpretadas y transmitidas.
El encuentro en Casa de Día mostró precisamente esa dimensión: mientras las piezas de papel tomaban forma, también se recuperaban recuerdos y se fortalecía el sentido de pertenencia a una comunidad.


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