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Mujeres indígenas de Durango enfrentan violencia bajo prácticas comunitarias que vulneran sus derechos

Llama a armonizar las leyes para que los derechos de niñas, adolescentes y mujeres sean respetados también en el ámbito de los usos y costumbres
Durango, 22 de octubre de 2026.- Las mujeres de comunidades indígenas de Durango enfrentan distintas formas de violencia que, en algunos casos, se encuentran vinculadas con prácticas comunitarias que terminan vulnerando sus derechos, advirtió Victoria Maribel Aguilar Aguilar, integrante de la Red Nacional de Abogadas Indígenas.

La defensora de los derechos humanos señaló que garantizar una vida libre de violencia para las mujeres de los pueblos originarios requiere que los derechos reconocidos por las leyes también tengan aplicación efectiva dentro de las propias comunidades.

Usos y costumbres frente a los derechos de las mujeres

Aguilar Aguilar planteó la necesidad de armonizar las leyes para asegurar que los derechos de niñas, adolescentes y mujeres sean respetados en todos los ámbitos, incluso en comunidades donde prevalecen usos y costumbres.

El planteamiento coloca sobre la mesa uno de los desafíos más complejos para la protección de las mujeres indígenas: encontrar mecanismos que permitan preservar las prácticas culturales y comunitarias sin que estas se conviertan en una justificación para vulnerar derechos fundamentales.

La defensa de los derechos, en este sentido, requiere que las mujeres puedan acceder a mecanismos de protección y justicia sin quedar limitadas por las dinámicas internas de sus comunidades.

Violencia con múltiples expresiones

La abogada y activista señaló que las mujeres indígenas enfrentan violencia familiar, física, psicológica y sexual.

La diversidad de estas manifestaciones muestra que el problema no se reduce a un solo tipo de agresión. Las mujeres pueden encontrarse expuestas a diferentes formas de violencia dentro de espacios donde deberían contar con protección y redes de apoyo.

La problemática adquiere una dimensión particular cuando las víctimas viven en comunidades alejadas de los principales centros urbanos y enfrentan dificultades para acceder a instituciones encargadas de brindar atención, protección y acompañamiento.

La protección debe llegar a las comunidades

Para la defensora, el reconocimiento jurídico de los derechos de las mujeres debe traducirse en condiciones reales para ejercerlos.

Esto implica fortalecer los mecanismos de atención y garantizar que las mujeres indígenas conozcan sus derechos y puedan recurrir a las autoridades cuando sean víctimas de algún tipo de violencia.

La reflexión también alcanza a las propias comunidades: una tradición no debería convertirse en un obstáculo para que una niña, adolescente o mujer pueda vivir libre de violencia.

En este contexto, la defensa de los derechos de las mujeres indígenas plantea un doble desafío: respetar la identidad cultural de los pueblos originarios y, al mismo tiempo, asegurar que ninguna práctica comunitaria coloque a las mujeres en una situación de vulnerabilidad.

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