Antonio Marín, director de la Preparatoria Benito Juárez, convoca a las familias a salir y ser parte de una celebración que nació en las aulas y hoy busca unir a toda la comunidad
Por Arquímedes González
Misantla, Ver., a 22 de octubre de 2026.- Las aulas se preparan, los personajes cobran forma y la tradición se alista para salir a las calles. Misantla vivirá el próximo jueves 29 de octubre una nueva edición del Recorrido de Día de Muertos de la Preparatoria Federal por Cooperación (PREFECO) Benito Juárez, una iniciativa que cumple doce años llevando la riqueza cultural mexicana al encuentro con la ciudadanía.
Antonio Marín, director del plantel, destacó que la celebración es resultado de un trabajo que involucra a estudiantes y maestros, quienes cada año elaboran el tradicional altar, decoran los salones y transforman la entrada de la escuela para recibir una de las temporadas más representativas de México.
Pero hay una actividad que ha rebasado los muros escolares: el recorrido por el centro de la ciudad, una propuesta que, recordó, comenzó hace doce años con la intención de compartir con la población aquello que primero se celebraba dentro de la institución.
De las aulas a las calles: doce años haciendo comunidad
La PREFECO Benito Juárez busca mantener encendida una tradición que no solamente se observa, sino que se aprende, se representa y se comparte.
Marín recordó con orgullo el papel precursor de la institución en la organización de estos recorridos en Misantla. La idea surgió de la inquietud de mostrar a la ciudadanía el trabajo cultural de los estudiantes y contribuir a que las costumbres mexicanas continúen presentes entre las nuevas generaciones.
Para este 2026, los alumnos y las alumnas preparan caracterizaciones de diversos personajes, mientras que un grupo de danza representará el Xantolo, expresión festiva vinculada con la celebración de los difuntos en la región huasteca.
Catrinas, catrines y otras figuras alusivas a la temporada darán vida a una jornada en la que el talento estudiantil se convertirá en una forma de preservar la memoria cultural.
Una tradición que necesita espectadores y nuevas generaciones
El director hizo un llamado a las familias misantecas para que acudan a presenciar el desfile y acompañen a los contingentes durante su paso por las principales calles.
Su preocupación, explicó, es que las nuevas tecnologías y los cambios en los hábitos de las generaciones jóvenes pueden restar espacio a las costumbres tradicionales. De ahí la importancia de llevar estas actividades a lugares públicos, donde más personas puedan conocerlas y disfrutarlas.
La invitación no exige portar un disfraz ni formar parte de una institución educativa. También consiste en salir a las calles, observar las representaciones y compartir con los jóvenes una celebración que forma parte de la identidad mexicana.
Porque una tradición permanece viva cuando encuentra quién la enseñe, quién la represente y quién esté dispuesto a recibirla.
Más escuelas se suman al recorrido
La edición número doce contará también con la participación de otras instituciones educativas, entre ellas la UPAP, con sede en la Técnica, y la escuela Ignacio Mejía, de acuerdo con lo informado por Antonio Marín.
Cada contingente tendrá la oportunidad de aportar su propia propuesta, con personajes como catrinas y catrines, para enriquecer el recorrido y sumar a más estudiantes a esta expresión cultural.
La participación de diferentes planteles amplía el alcance de la celebración y fortalece la convivencia entre comunidades escolares, docentes y familias.
Misantla, una ciudad que conserva su memoria
El Día de Muertos es una de las celebraciones más arraigadas de México, una fecha en la que el recuerdo de quienes ya no están se transforma en altares, flores, música, personajes y encuentros comunitarios.
En Misantla, el recorrido de la PREFECO Benito Juárez se ha convertido en una oportunidad para acercar esas expresiones a las calles y darles un lugar en la vida cotidiana de la ciudad.
Doce años después de su inicio, el mensaje de la institución sigue siendo el mismo: las tradiciones no deben quedarse guardadas en los libros ni limitarse a las paredes de una escuela. Necesitan vivirse en comunidad, con la participación de quienes las heredaron y de quienes tendrán la responsabilidad de transmitirlas.
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