Sheinbaum reivindica la educación pública y destaca fortalezas ante la prueba PISA
Destaca que los estudiantes recurren más a profesores y compañeros para resolver dificultades de aprendizaje
México, a 14 de septiembre de 2026.- En medio del debate permanente sobre la calidad educativa en México, la presidenta Claudia Sheinbaum salió en defensa de la educación pública y afirmó que sus fortalezas no siempre son reconocidas, particularmente cuando se analizan los resultados de la prueba PISA.
Durante su conferencia de prensa matutina, la mandataria señaló que, aunque su gobierno mantiene diferencias con la forma en que se aplica esta evaluación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), sus propios resultados muestran aspectos favorables de la educación mexicana.
Sheinbaum sostuvo incluso que la educación pública puede ser superior a la privada, al remarcar que la obligación del Estado es garantizar que las escuelas públicas sean cada vez mejores.
El acompañamiento como fortaleza
Uno de los elementos destacados por la presidenta fue la relación entre estudiantes, docentes y compañeros. De acuerdo con los datos de PISA citados durante su exposición, 82 por ciento de los alumnos en México pide ayuda a sus profesores cuando la necesita, frente a un promedio de 77 por ciento entre los países de la OCDE.
El acompañamiento también se refleja entre los propios estudiantes: 86 por ciento recurre a sus compañeros cuando enfrenta alguna dificultad, porcentaje superior al promedio de 82 por ciento registrado por la organización internacional.
Más allá de las cifras, estos indicadores dibujan una dimensión de la educación que suele quedar relegada frente a las discusiones centradas exclusivamente en los resultados académicos: la capacidad de las comunidades escolares para apoyarse y mantener vínculos de colaboración.
Ciencias y respaldo docente
En el área de ciencias también fueron señaladas diferencias favorables para México. El 81 por ciento de los estudiantes considera que sus profesores continúan enseñando hasta que comprenden los contenidos, frente al 69 por ciento del promedio de la OCDE.
Asimismo, 77 por ciento afirma que sus docentes ofrecen ayuda adicional cuando la necesitan, mientras que el promedio de los países miembros de la organización se ubica en 66 por ciento.
Para Sheinbaum, estos resultados forman parte de las fortalezas que, a su juicio, no son suficientemente consideradas cuando se utiliza la prueba PISA para cuestionar al sistema educativo mexicano.
Una disputa también política
La defensa presidencial no se limitó al terreno educativo. Sheinbaum cuestionó a quienes, desde la oposición, utilizan los resultados de las evaluaciones internacionales para criticar a su gobierno y llamó a abandonar lo que calificó como una visión excesivamente negativa.
Su planteamiento coloca nuevamente a la educación pública en el centro de una discusión que no sólo involucra indicadores y evaluaciones, sino también el papel del Estado, las desigualdades educativas y la percepción social sobre la calidad de las escuelas públicas.
En ese sentido, la postura presidencial busca cambiar el ángulo del debate: reconocer las dificultades sin dejar de mirar las capacidades que existen dentro de las aulas y el trabajo cotidiano de docentes y estudiantes.




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