domingo, 27 de septiembre de 2026

“Lo importante no es decir sí, sino ir”: Monseñor Zapata llama a convertir la fe en obras

La enseñanza central, señala, es que la voluntad de Dios no se cumple solamente con conocerla o proclamarla, sino mediante una auténtica conversión y el compromiso de llevarla a la vida cotidiana.
Papantla, Ver., a 27 de septiembre de 2026.- La Diócesis de Papantla presentó la reflexión evangélica de Monseñor José Trinidad Zapata Ortiz, quien, a partir del Evangelio de este domingo, centró su mensaje en la parábola de los dos hijos y en la necesidad de que la fe trascienda las palabras para convertirse en acciones.

El pasaje presenta a un padre que pide a sus dos hijos acudir a trabajar en la viña. Uno responde inicialmente que no quiere ir, pero posteriormente se arrepiente y cumple la encomienda. El otro afirma que irá, aunque finalmente no lo hace.

Para el obispo, esta parábola establece una diferencia fundamental entre decir que se cumple la voluntad de Dios y realmente llevarla a cabo.

Cuando las palabras no coinciden con las obras

En su reflexión, Monseñor Zapata explica que Jesús dirige originalmente esta enseñanza a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo, quienes quedan representados en el hijo que responde afirmativamente, pero no cumple.

En contraste, el segundo hijo representa a quienes inicialmente estuvieron alejados y posteriormente cambiaron de rumbo.

La enseñanza adquiere así una dimensión que va más allá de una simple comparación entre buenos y malos. El mensaje pone el acento en la conversión, entendida como la capacidad de reconocer un camino equivocado, cambiar y traducir ese cambio en acciones concretas.

El obispo recuerda en este contexto otras palabras de Jesús dirigidas a quienes honraban a Dios con los labios, pero mantenían distante el corazón. La crítica no está dirigida al conocimiento de la fe, sino a la contradicción entre lo que se proclama y la manera en que se vive.

Conocer la voluntad de Dios y llevarla a la práctica

Uno de los ejes de la reflexión es precisamente la pregunta sobre cómo reconocer la voluntad de Dios en cada momento.

Monseñor Zapata señala que la Palabra de Dios y la fe constituyen una guía para discernir el camino y, al mismo tiempo, una invitación permanente a la conversión.

Desde esta perspectiva, leer las Escrituras no tendría como único propósito adquirir conocimiento religioso, sino permitir que ese conocimiento transforme la conducta.

La reflexión recupera también las enseñanzas atribuidas a Jesús y a Santiago sobre escuchar la palabra sin ponerla en práctica. El obispo utiliza estas imágenes para insistir en que una fe que permanece solamente en el discurso corre el riesgo de quedarse incompleta.

Una invitación a trabajar en la “viña”

La imagen de la viña adquiere al final del mensaje un sentido cotidiano. El llamado, explica el obispo, consiste en aceptar la invitación de Dios y actuar en consecuencia.

La reflexión reconoce también la posibilidad de que una persona haya dicho inicialmente “no” a Dios a través de sus decisiones o de la vida que ha llevado, pero posteriormente haya experimentado una transformación y comenzado a vivir de acuerdo con su fe.

En ese sentido, el mensaje no presenta la conversión como un acontecimiento reservado para quienes nunca se equivocaron, sino como una posibilidad abierta para quien decide cambiar de rumbo.

La parábola invita, finalmente, a mirar menos las declaraciones y más los frutos: no basta con decir “sí voy”; lo esencial, subraya Monseñor Zapata, es ir y trabajar en la viña.

Una reflexión sobre la coherencia

La enseñanza dominical deja así una reflexión sobre la coherencia entre palabra y conducta. En tiempos en los que las declaraciones pueden ser abundantes, el Evangelio propone medir la respuesta desde los actos.

La fe, desde la perspectiva expuesta por el obispo, no se agota en saber qué quiere Dios ni en expresar públicamente adhesión a sus enseñanzas. Se concreta en decisiones, cambios personales y acciones que permitan vivir aquello que se proclama.

La invitación final es sencilla, pero exigente: escuchar, discernir, cambiar cuando sea necesario y actuar.

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