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La rabia no avisa: vacunación, la barrera que protege a humanos y animales

Gustavo Salazar Grosskelwing llama a mantener vacunadas a las mascotas, proteger al ganado y evitar contacto con fauna silvestre
Por Arquímedes González
Misantla, Ver., a 28 de septiembre de 2026.- Hay enfermedades que dejan de ocupar los titulares precisamente porque las campañas de prevención han conseguido mantenerlas bajo control. La rabia es una de ellas. Sin embargo, el hecho de que los casos sean poco frecuentes no significa que el riesgo haya desaparecido.

En el marco del Día Mundial contra la Rabia, el médico veterinario zootecnista Gustavo Salazar Grosskelwing hizo un llamado a no bajar la guardia y convertir la vacunación de los animales en una responsabilidad permanente.

Cuando la prevención evita que una enfermedad regrese

Para Salazar Grosskelwing, esta fecha debe servir para detenerse y revisar si realmente se están cumpliendo las medidas necesarias para prevenir la enfermedad.

El especialista recordó que durante el año pasado se presentaron tres casos de rabia en seres humanos en México, una situación que consideró motivo suficiente para reforzar la conciencia entre la población.

La rabia tiene una particularidad: puede prevenirse. Por ello, la protección de los animales representa también una forma directa de proteger a las personas.

Perros y gatos: el primer frente

Una de las principales herramientas sanitarias ha sido la vacunación antirrábica de perros y gatos.

El entrevistado destacó que México ha conseguido mantener eliminada la transmisión sostenida de rabia canina desde hace varios años, resultado que atribuyó en buena medida a las campañas nacionales de vacunación.

Pero ese avance requiere continuidad.

“En nosotros está la acción principal”, señaló al referirse a la responsabilidad de los propietarios para llevar a sus animales a vacunar.

En Misantla, agregó, existe la posibilidad de que próximamente se ponga en marcha la segunda campaña de vacunación antirrábica del año, por lo que recomendó estar atentos a las convocatorias oficiales.

El riesgo también está en el campo

La prevención tampoco termina en las mascotas.

Para quienes trabajan con ganado, la vacunación de los bovinos constituye otra medida relevante. En las comunidades rurales, donde existe una convivencia cotidiana entre personas, animales domésticos, ganado y fauna silvestre, la prevención adquiere una dimensión todavía mayor.

Salazar Grosskelwing llamó a mantener especial cuidado ante encuentros con animales silvestres, ya que algunas especies pueden participar en la cadena de transmisión de la enfermedad.

La recomendación es evitar manipular animales silvestres o acercarse a ejemplares cuyo comportamiento resulte extraño y buscar orientación de las autoridades correspondientes cuando exista una situación de riesgo.

Una enfermedad que exige memoria sanitaria

El mensaje del especialista tiene un fondo que va más allá de una campaña de vacunación: los avances sanitarios pueden perderse si la prevención se abandona.

La ausencia cotidiana de casos puede generar confianza excesiva y hacer que algunas personas dejen de vacunar a sus mascotas. Precisamente por eso, el Día Mundial contra la Rabia funciona como un recordatorio de que la prevención no debe activarse únicamente cuando aparece una emergencia.

Vacunar a un perro o a un gato puede parecer una acción individual y rutinaria. Sin embargo, cuando miles de propietarios cumplen con ella, se convierte en una barrera colectiva frente a una enfermedad potencialmente mortal.

El llamado es sencillo: no esperar al riesgo

La rabia no necesita de grandes campañas publicitarias para recordar su peligrosidad. Basta con mantener presentes las medidas que han permitido controlarla.

Vacunar, cuidar al ganado y actuar con prudencia ante la fauna silvestre son acciones que comienzan en cada hogar y en cada comunidad.

En una fecha dedicada a combatir esta enfermedad, el mensaje de Salazar Grosskelwing apunta precisamente a conservar lo que ya se ha ganado: que la rabia siga siendo una amenaza controlada y no vuelva a convertirse en una realidad frecuente para las familias mexicanas.

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