La prevención también se aprende en las aulas
El ejercicio incluyó la atención de un alumno lesionado y permitió identificar tanto los avances en materia de protección civil como necesidades de infraestructura que aún requieren atención.
Misantla, Ver., a 21 de septiembre de 2026.- Cuando se trata de proteger a niñas y niños, la prevención comienza mucho antes de que ocurra una emergencia.
Con esa premisa, la escuela primaria Flavia Torre, ubicada en la cabecera municipal de Misantla, realizó un simulacro con hipótesis de sismo, en el que participaron alumnos, docentes, trabajadores y personal de la cooperativa escolar.
El ejercicio permitió poner a prueba no solamente la rapidez para abandonar el inmueble, sino también la capacidad de mantener la calma y seguir instrucciones ante un escenario que, aunque simulado, podría presentarse en cualquier momento.
El director del plantel, Juan de Dios Herbert Barrios, explicó que estas actividades forman parte de la cultura de prevención impulsada por la Unidad Interna de Protección Civil de la institución.
Tres minutos que ponen a prueba la organización
Ante la hipótesis de un movimiento sísmico, la comunidad escolar siguió las principales recomendaciones de Protección Civil: no correr, no gritar y no empujar.
Los estudiantes utilizaron las rutas de evacuación y salidas de emergencia previamente identificadas, logrando desalojar el inmueble en aproximadamente 3 minutos con 15 segundos, no se registraron incidentes durante la evacuación.
Más allá del tiempo registrado, el ejercicio permitió observar la importancia de que cada integrante de la comunidad educativa conozca de antemano qué hacer y hacia dónde dirigirse.
En una emergencia real, la diferencia no siempre está solamente en la velocidad, sino en la capacidad de actuar con orden cuando el miedo y la incertidumbre pueden aparecer de manera repentina.
También se puso a prueba la atención a lesionados
El simulacro contempló además la hipótesis de un alumno lesionado de sexto grado, grupo B.
Para atender este escenario se contó con el respaldo del Escuadrón Nacional de Rescate, cuya participación permitió acercar el ejercicio a una situación más real y poner a prueba los procedimientos de atención ante una posible víctima.
La presencia de los cuerpos de emergencia también permitió que los estudiantes observaran de manera práctica cómo intervienen las instituciones encargadas de responder ante una contingencia.
Así, el simulacro dejó de ser únicamente un desalojo ordenado para convertirse en un ejercicio integral de respuesta.
Una escuela con 55 años de historia
Actualmente, la Flavia Torre cuenta con una matrícula de 342 alumnos, además de 27 maestros y trabajadores, a ellos se sumaron siete personas de la cooperativa escolar, quienes también participaron en las acciones preventivas.
El plantel fue fundado en 1971 y sus 55 años de historia forman parte de la memoria educativa de Misantla. Sin embargo, el paso del tiempo también ha generado necesidades que deben ser atendidas para conservar el inmueble en condiciones adecuadas.
Herbert Barrios señaló entre las áreas de oportunidad algunos problemas relacionados con el drenaje, los sanitarios y la humedad en determinadas zonas de la escuela.
Estas necesidades adquieren particular relevancia cuando se habla de seguridad escolar, pues la prevención no termina en saber evacuar un edificio: también implica contar con instalaciones funcionales, seguras y dignas para quienes permanecen en ellas todos los días.
Prevenir antes de que llegue la emergencia
El simulacro dejó una enseñanza que va más allá del tiempo registrado en el cronómetro.
Cada estudiante que aprende una ruta de evacuación, cada maestro que conoce su responsabilidad y cada trabajador que sabe cómo actuar contribuye a construir una comunidad escolar con mayor capacidad de respuesta.
Para el director Juan de Dios Herbert Barrios, mantener informadas a las familias y fortalecer la cultura de prevención es una tarea que debe involucrar tanto a la escuela como a la sociedad.
La jornada también permitió reconocer el acompañamiento de los cuerpos de emergencia, cuya participación contribuye a que estos ejercicios tengan un sentido práctico.
Porque un simulacro puede durar apenas unos minutos, pero el aprendizaje que deja puede acompañar a una niña, un niño o un adulto durante toda la vida.





No hay comentarios