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Fiscal de Zacatecas sostiene que coche bomba fue dirigido contra comandancia de Ojocaliente

La Fiscalía mantiene abiertas las investigaciones y reporta personas detenidas por el ataque ocurrido el 30 de agosto
Zacatecas, a 19 de septiembre de 2026.- El fiscal general de Justicia del Estado, Cristian Paul Camacho Osnaya, respondió a las declaraciones del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, sobre el ataque con un coche bomba contra la comandancia de la Policía Municipal de Ojocaliente y sostuvo que, de acuerdo con los datos técnicos obtenidos durante la investigación, la agresión estuvo dirigida contra la corporación de seguridad.

El atentado ocurrió la noche del 30 de agosto y dejó personas lesionadas, además de daños en viviendas, vehículos y las instalaciones policiales. Reportes posteriores de autoridades señalaron que la investigación identificó a tres personas detenidas y a una cuarta relacionada con el caso.
Una postura distinta frente a la calificación de “terrorista”

Camacho Osnaya señaló que el objetivo del ataque fue la comandancia municipal y no la población como blanco directo.

“Este fue un ataque directo en contra de la corporación de seguridad; no fue en contra de la sociedad, fue directamente contra la comandancia”.

El señalamiento del fiscal ocurre después de que el embajador estadounidense Ronald Johnson calificara el hecho como un acto “terrorista”. La definición y sus implicaciones forman parte de un debate distinto al de la investigación penal que realizan las autoridades mexicanas.

El propio fiscal reconoció que corresponde al Gobierno de México establecer una postura oficial frente a las declaraciones del diplomático estadounidense.

Una investigación que sigue abierta

Las autoridades zacatecanas han señalado que el vehículo utilizado en la agresión contaba con reporte de robo en Jalisco. También se han manejado líneas de investigación relacionadas con grupos delictivos, aunque la participación de una organización específica debe mantenerse como una hipótesis mientras continúan las indagatorias.

La explosión provocó afectaciones en la zona urbana de Ojocaliente. Además de los daños a la comandancia, fueron reportadas afectaciones en viviendas, vehículos particulares y patrullas, debido a la onda expansiva.

El caso ha colocado nuevamente sobre la mesa el uso de explosivos contra instalaciones de seguridad y el alcance que pueden tener este tipo de agresiones cuando ocurren dentro de zonas habitacionales.

Detenciones y seguimiento judicial

Como parte de las investigaciones, autoridades informaron posteriormente sobre la detención de personas presuntamente relacionadas con el ataque. La Fiscalía continúa reuniendo elementos para establecer la participación individual de cada involucrado y esclarecer quiénes participaron en la planeación y ejecución de la agresión.

La investigación también ha considerado registros de vehículos, imágenes de cámaras y otros indicios obtenidos en la zona, con el propósito de reconstruir la secuencia de los hechos.

Más allá de las distintas calificaciones políticas o diplomáticas que pueda recibir el atentado, serán las autoridades competentes las encargadas de determinar jurídicamente las responsabilidades correspondientes.

Un ataque que dejó huella en la comunidad

La explosión no solamente afectó la infraestructura policial. La onda expansiva alcanzó viviendas y vehículos ubicados alrededor de la comandancia, dejando a civiles entre las personas lesionadas. Distintos reportes han documentado variaciones en el número inicial de víctimas conforme avanzaron las investigaciones y actualizaciones médicas.

El episodio dejó así una doble dimensión: por un lado, una agresión dirigida contra una instalación de seguridad; por otro, las consecuencias que un hecho de esta naturaleza puede generar para quienes viven y transitan alrededor del lugar.

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