martes, 15 de septiembre de 2026

Entre fe y consuelo, la colonia Marco Antonio Muñoz honró a Nuestra Señora de los Dolores

El cura don Joaquín Sánchez García llamó a permanecer junto a quienes sufren y a sostener la esperanza aun en medio de las dificultades
Misantla, Ver., a 15 de septiembre de 2026.– En un ambiente de recogimiento y fervor religioso, habitantes de la colonia Marco Antonio Muñoz participaron en la procesión dedicada a Nuestra Señora de los Dolores, llevando su efigie por las calles hasta la capilla erigida en su honor.

La caminata reunió a familias y feligreses en torno a una de las expresiones más significativas de la fiesta patronal. A su llegada al templo, la comunidad fue recibida por el cura Joaquín Sánchez García, quien presidió la celebración religiosa y centró su homilía en el significado del dolor, la compañía y la esperanza desde la figura de María.

María, presente ante el dolor

Durante su reflexión, el sacerdote invitó a mirar a la Virgen no solamente como la madre que aparece junto al niño Jesús, sino como la mujer que permaneció de pie junto a la cruz cuando su hijo enfrentaba el sufrimiento.

Explicó que la vida también está marcada por momentos de tristeza, lágrimas, preocupaciones, enfermedades, dificultades económicas y pérdidas, circunstancias ante las cuales muchas veces las personas no tienen la posibilidad de resolver el problema de alguien más.

Sin embargo, señaló que siempre existe una forma de acompañar.

Estar cerca, escuchar y rezar por quien atraviesa una dificultad puede convertirse en una expresión profunda de solidaridad. En ese sentido, María aparece como ejemplo de una presencia que no abandona aun cuando no puede retirar el sufrimiento.

“Aquí estoy contigo”

Uno de los mensajes centrales de la homilía fue precisamente el valor de la presencia.

El cura Joaquín Sánchez García planteó que, frente al dolor de otra persona, no siempre son necesarios grandes discursos. A veces basta con transmitirle: “Aquí estoy contigo, no estás solo; voy a rezar por ti”.

La reflexión encontró eco en una realidad que atraviesa a muchas familias: enfermedades, problemas económicos, heridas emocionales, infidelidades, pérdidas de seres queridos o preocupaciones que se llevan en silencio.

Ante esas circunstancias, el llamado fue a poner las dificultades en manos de María, entendida desde la fe católica como una figura que comprende el sufrimiento y conduce hacia Jesús.

Permanecer, acompañar y confiar

A partir del pasaje evangélico de Jesús crucificado y María junto al discípulo amado, el sacerdote resumió su mensaje en tres actitudes: permanecer, acompañar y confiar.

Permanecer, explicó, significa no abandonar a Dios cuando llegan los problemas.

Acompañar, implica no permanecer indiferentes ante el sufrimiento de los demás.

Y confiar, supone mantener la fe incluso cuando no se comprende plenamente aquello que está ocurriendo.

María, dijo, permaneció junto a la cruz aun sin entender todo lo que sucedía. Esa imagen fue presentada como una invitación para que los creyentes también aprendan a mantenerse firmes frente a sus propias dificultades.

Una celebración que une a la comunidad

La procesión por las calles de la colonia Marco Antonio Muñoz tuvo así un significado que fue más allá del recorrido religioso. La imagen de la Virgen se convirtió en un punto de encuentro para una comunidad que mantiene viva su tradición y que encuentra en la celebración patronal un espacio para compartir la fe.

Al arribar a la capilla, el ambiente de la procesión dio paso a la celebración litúrgica y a una reflexión que puso rostro humano al dolor: el de las familias que acompañan a un enfermo, quienes enfrentan una pérdida o quienes atraviesan dificultades que muchas veces no hacen públicas.

En esa jornada, la devoción a Nuestra Señora de los Dolores se expresó también como un llamado a no dejar solos a quienes sufren.




No hay comentarios

Publicar un comentario