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El hielo se retira: los glaciares de Suiza pierden casi una quinta parte de su masa en cinco años

El calor récord y la escasez de nieve aceleraron la pérdida de hielo; expertos advierten que algunos glaciares podrían desaparecer en apenas 10 o 15 años.
Suiza, a 30 de septiembre de 2026.- Las montañas suizas están mostrando una transformación que hasta hace algunos años parecía reservada para escenarios de largo plazo: sus glaciares están perdiendo hielo a una velocidad cada vez mayor.

De acuerdo con la red Glacier Monitoring in Switzerland (GLAMOS), los glaciares del país perdieron durante 2026 alrededor de 5.5 por ciento de su volumen, lo que convierte al año en el segundo con mayor pérdida de hielo desde que existen registros.

La magnitud del retroceso se vuelve todavía más evidente al observar el periodo de cinco años comprendido entre 2022 y 2026. Durante ese lapso, la velocidad de deshielo fue más del doble que la registrada en cualquier otro periodo de cinco años previamente monitoreado, mientras que desde 2021 se ha perdido cerca de una quinta parte del volumen glaciar suizo.

Matthias Huss, jefe de GLAMOS, describió 2026 como “un año catastrófico” debido a la enorme cantidad de hielo perdida.

Una señal visible del cambio climático

El fenómeno no ocurre de manera aislada. El informe señala que el verano estuvo acompañado por temperaturas extraordinariamente elevadas y un invierno con pocas nevadas, condiciones que dejaron a los glaciares con una menor protección frente al calor.

Los meses de junio, julio y agosto de 2026 fueron, cada uno, los más cálidos registrados en Suiza desde el inicio de las mediciones meteorológicas, en 1864, de acuerdo con la Oficina Federal de Meteorología y Climatología.

El contraste histórico resulta contundente. Entre 1990 y 2000 desapareció aproximadamente 10 por ciento del volumen de hielo de los glaciares suizos. En cambio, durante los últimos diez años la pérdida alcanzó alrededor de 27 por ciento.

El paisaje también comienza a contar esa historia. Donde antes predominaban superficies cubiertas de nieve y hielo, ahora aparecen extensiones de roca y glaciares cada vez más reducidos, una transformación que para los científicos representa algo más que un cambio estético.

Una estaca que mide el tiempo

En el glaciar Scex Rouge, situado a casi 3 mil metros de altitud, Huss encontró una evidencia particularmente gráfica del retroceso.

A finales de julio fue colocada una estaca de aluminio de cuatro metros de longitud para medir la evolución del hielo. Semanas después, más de tres metros de la estructura ya sobresalían de la superficie.

El instrumento, diseñado para registrar el comportamiento del glaciar, terminó convertido en una referencia visual de la velocidad con la que desaparece el hielo.

Huss advirtió que el glaciar observado podría dejar de tener hielo en un periodo de 10 a 15 años. Su pronóstico refleja la vulnerabilidad de formaciones pequeñas, que tienen cada vez menos capacidad para resistir temporadas prolongadas de temperaturas elevadas.

De los grandes hielos a una transformación irreversible

GLAMOS realizó mediciones exhaustivas durante septiembre en 23 glaciares de referencia y utilizó esos resultados para estimar el comportamiento de las casi mil 300 formaciones glaciares que todavía existen en Suiza.

Aunque el retroceso glaciar no es un fenómeno nuevo y los hielos suizos llevan décadas reduciéndose, los datos recientes muestran una aceleración considerable.

La escena que queda sobre las montañas es también una advertencia sobre la velocidad del cambio: menos nieve en invierno significa menor acumulación de hielo, mientras que los veranos más cálidos favorecen una pérdida acelerada.

Los glaciares, que durante generaciones fueron considerados elementos permanentes del paisaje alpino, aparecen ahora como estructuras en transformación. En algunos casos, la pregunta ya no es cuánto retrocederán, sino cuánto tiempo permanecerán.

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