El fenómeno revierte el repunte que se registró durante la llegada de población procedente de Sinaloa
Durango, a 31 de agosto de 2026.- La salida de familias procedentes de Sinaloa que durante meses encontraron en Durango una alternativa para establecerse comienza a generar efectos visibles en la economÃa de la capital, particularmente en el comercio y el mercado inmobiliario.
El presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Durango, Francisco Esparza, señaló que el retiro de parte de esta población ya se refleja en una menor actividad comercial y en la aparición de viviendas y establecimientos que nuevamente permanecen desocupados.
Menos habitantes, menor movimiento comercial
La llegada de familias sinaloenses representó durante un periodo un impulso para diversos sectores de la economÃa duranguense. El aumento de población generó mayor demanda de vivienda, servicios y productos, lo que contribuyó a elevar el movimiento comercial en distintas zonas de la ciudad.
Sin embargo, el escenario comienza a cambiar. De acuerdo con el dirigente empresarial, la salida de estas familias está provocando una reducción en el consumo y, con ello, una menor circulación económica para algunos establecimientos.
El fenómeno resulta particularmente evidente en zonas donde comerciantes y propietarios comienzan a enfrentar nuevamente el problema de espacios vacÃos, una situación que representa un reto para la recuperación y dinamismo de la actividad comercial.
El efecto también alcanzó al mercado inmobiliario
Durante el periodo de llegada de personas provenientes de Sinaloa, la demanda de viviendas produjo un incremento en los precios de compraventa y rentas, debido a la necesidad de encontrar espacios para habitar.
Ahora, con el desplazamiento de parte de esa población fuera de Durango, el comportamiento comienza a invertirse.
La menor demanda puede traducirse en viviendas y locales sin ocupar, mientras los propietarios enfrentan el desafÃo de mantener rentables sus inmuebles en un mercado con menos compradores o arrendatarios.
Para el sector empresarial, este comportamiento evidencia la estrecha relación entre los movimientos de población y la economÃa urbana: cuando aumenta el número de habitantes, crece el consumo y la demanda de servicios; cuando esa población se retira, el efecto puede sentirse rápidamente en los negocios.
Locales vacÃos, una señal de alerta
La desocupación de establecimientos comerciales constituye uno de los indicadores que más preocupa al sector empresarial, pues un local vacÃo no solamente representa una propiedad sin actividad, sino también menos empleos, menor circulación de consumidores y una reducción en el dinamismo de las zonas comerciales.
El fenómeno se suma a otros desafÃos que enfrenta el comercio de Durango, entre ellos el costo de las rentas y la necesidad de mantener ventas suficientes para cubrir gastos de operación.
La advertencia de Coparmex pone asà sobre la mesa una realidad que trasciende las estadÃsticas: los cambios en los flujos de población terminan modificando la vida cotidiana de las ciudades y la actividad de quienes dependen directamente del consumo local.
Un mercado que busca recuperar estabilidad
La salida de población sinaloense representa ahora un nuevo desafÃo para Durango. Después de un periodo marcado por una mayor demanda de vivienda y servicios, empresarios y comerciantes deben enfrentar un escenario de menor movimiento en algunos sectores.
El reto será recuperar el equilibrio y generar condiciones que permitan mantener activos los establecimientos, atraer consumidores y evitar que la desocupación se convierta en una constante en las zonas comerciales de la capital.

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