martes, 18 de agosto de 2026

Florida abre una nueva batalla política con Donalds y Jolly rumbo a la gubernatura

La elección de noviembre definirá al sucesor de Ron DeSantis en uno de los estados con mayor peso electoral de Estados Unidos
Estados Unidos, 18 de agosto de 2026.- La contienda por la gubernatura de Florida tomó una nueva dimensión luego de que Byron Donalds, republicano respaldado por el presidente Donald Trump, y David Jolly, excongresista republicano convertido en demócrata, se impusieran en las primarias de sus respectivos partidos, de acuerdo con las proyecciones difundidas por medios estadounidenses.

Ambos candidatos avanzaron con ventaja de dos dígitos sobre sus principales contendientes y ahora se preparan para enfrentarse en las elecciones generales del 3 de noviembre, en una disputa que definirá quién sucederá al gobernador republicano Ron DeSantis.


Byron Donalds, congresista federal de 48 años, llega a la contienda general con uno de los respaldos políticos más importantes del Partido Republicano: el del presidente Donald Trump.

Su campaña se ha alineado con buena parte de la agenda de Trump, particularmente en materia migratoria, reducción de impuestos y desregulación económica. Donalds ha planteado mantener a Florida como uno de los principales bastiones de la política conservadora estadounidense.

Una eventual victoria tendría además un componente histórico: Donalds podría convertirse en el primer gobernador afroamericano de Florida.

Su candidatura representa, al mismo tiempo, la continuidad de una línea política que durante los últimos años ha convertido al estado en uno de los principales escenarios nacionales del conservadurismo estadounidense.


En el otro extremo de la contienda estará David Jolly, quien fue congresista republicano entre 2014 y 2017 y posteriormente abandonó ese partido, en medio de sus críticas a Donald Trump.

Su candidatura representa el intento demócrata de recuperar una gubernatura que permanece fuera de sus manos desde 1999.

Jolly enfrenta, sin embargo, un escenario complejo. Florida, que durante décadas fue considerado un estado competitivo entre republicanos y demócratas, ha experimentado una marcada inclinación hacia el Partido Republicano en los últimos ciclos electorales.

La elección, por ello, será también una prueba para determinar hasta dónde puede avanzar nuevamente el Partido Demócrata en un territorio donde el voto conservador mantiene una importante presencia.
Florida, territorio clave para noviembre

La dimensión de la contienda puede observarse en el tamaño del electorado. De acuerdo con datos del Departamento de Estado de Florida, el estado cuenta con 13.42 millones de electores, de los cuales más de 5.5 millones están afiliados al Partido Republicano, frente a aproximadamente 4.04 millones de demócratas.

El panorama convierte a Florida en un escenario de enorme relevancia política, particularmente por su población hispana, que representa casi tres de cada diez habitantes del estado.

Para Donalds, la elección significará la oportunidad de profundizar la influencia de Trump en Florida. Para Jolly, será el desafío de construir una coalición capaz de romper la hegemonía republicana.

Un duelo con implicaciones nacionales

Más allá de la gubernatura, la elección pondrá frente a frente dos visiones políticas claramente diferenciadas: la continuidad del proyecto conservador asociado con Trump y el intento demócrata de recuperar terreno en un estado que alguna vez fue considerado impredecible electoralmente.

La batalla del 3 de noviembre tendrá así un componente local y otro nacional, pues el resultado servirá también como indicador del peso que conserva el trumpismo en uno de los estados más poblados e influyentes de Estados Unidos.

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