Profepa abrió un procedimiento para determinar si el químico provocó daños al entorno y deslindar responsabilidades
Sonora, a 16 de agosto de 2026.- El derrame de aproximadamente 2 mil litros de ácido sulfúrico ocurrido tras un accidente carretero en Sonora activó la intervención de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), que inició un procedimiento administrativo para determinar el alcance de las consecuencias ambientales y establecer posibles responsabilidades.
El incidente ocurrió la tarde del jueves, alrededor de las 17:00 horas, en el kilómetro 11 del tramo Caborca–Y Griega, a la altura de la región de Desemboque, cuando una unidad que transportaba una cisterna con ácido sulfúrico sufrió un accidente.
Parte de la sustancia terminó sobre la superficie de rodamiento, lo que obligó a las autoridades a tratar el percance como una emergencia que implicaba riesgos tanto para quienes circulaban por la zona como para el entorno.
Carretera cerrada por riesgo químico
Ante la presencia del material, las autoridades determinaron suspender la circulación en ambos sentidos y establecer un perímetro de seguridad.
La prioridad fue evitar que vehículos y personas se aproximaran al área mientras se realizaban las labores de contención y limpieza. La emergencia requirió la participación coordinada de Bomberos, Protección Civil, Cruz Roja, corporaciones policiacas, Guardia Nacional y Ejército Mexicano.
Durante varias horas, el tramo permaneció cerrado mientras los equipos especializados trabajaban para controlar el derrame y retirar los residuos que quedaron sobre la carretera.
Una vez concluidas estas tareas y considerado controlado el riesgo inmediato, la circulación fue restablecida.
Cuatro personas resultaron lesionadas
El accidente también dejó un saldo de cuatro personas lesionadas, quienes recibieron atención por parte de los servicios de emergencia.
Entre los afectados se encontraba el conductor de la unidad que transportaba el ácido sulfúrico, quien habría sufrido quemaduras en el brazo izquierdo.
Los lesionados fueron valorados por paramédicos y posteriormente trasladados para recibir atención médica.
El saldo humano y la cantidad de sustancia involucrada dimensionaron la gravedad del percance, que inicialmente comenzó como un accidente de tránsito pero rápidamente se convirtió en una emergencia con características químicas.
Profepa busca determinar el impacto ambiental
Con la emergencia inmediata controlada, la atención se trasladó ahora al terreno ambiental.
La Profepa levantó un acta e inició un procedimiento administrativo para conocer con precisión las circunstancias en las que ocurrió el derrame, determinar si el ácido sulfúrico provocó afectaciones al entorno y establecer las medidas que correspondan.
La investigación será relevante para determinar si el material alcanzó suelo, vegetación u otros componentes del entorno, así como para definir las acciones de remediación que eventualmente sean necesarias.
El procedimiento también permitirá establecer las responsabilidades conforme a la legislación ambiental vigente.
De la emergencia a la evaluación de daños
El restablecimiento de la circulación permitió recuperar la normalidad en uno de los principales puntos afectados por el accidente, pero no necesariamente representa el final de la emergencia.
El reto ahora consiste en determinar qué ocurrió con los aproximadamente 2 mil litros de ácido sulfúrico derramados y si el impacto quedó limitado a la superficie de la carretera o alcanzó zonas aledañas.
El caso pone de relieve los riesgos asociados al traslado de sustancias químicas por carretera y la necesidad de contar con protocolos de respuesta capaces de contener rápidamente este tipo de incidentes.
Mientras los equipos de emergencia atendieron el peligro inmediato, corresponderá a la autoridad ambiental determinar el impacto que quedó después de que los vehículos volvieron a circular.

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