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Colima enfrenta una alerta silenciosa: uno de cada tres menores vive con exceso de peso

Salud estatal llama a fortalecer la educación nutricional y crear entornos escolares y comunitarios que favorezcan una vida activa y una alimentación equilibrada.
Colima, a 30 de agosto de 2026.- El Gobierno del Estado de Colima, encabezado por la gobernadora Indira Vizcaíno Silva, advirtió sobre una problemática que trasciende las cifras y alcanza directamente la calidad de vida de las nuevas generaciones: más de un tercio de las niñas, niños y adolescentes presenta exceso de peso.

De acuerdo con la información difundida por la administración estatal, la prevalencia alcanza 33.5 por ciento, una proporción que representa un desafío para la salud pública, debido a que el sobrepeso y la obesidad durante la infancia pueden incrementar el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas desde edades tempranas.

La advertencia coloca sobre la mesa un problema que muchas veces se normaliza en el entorno familiar y social, pero cuyas consecuencias pueden acompañar a una persona durante buena parte de su vida.

El riesgo va más allá del peso

La Secretaría de Salud estatal señaló que el exceso de peso durante la infancia no solamente repercute en la condición física inmediata, sino que también puede aumentar la probabilidad de padecer posteriormente diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

A ello se suma el impacto económico para las familias y las instituciones públicas, debido a que las enfermedades crónicas requieren tratamientos y atención médica prolongada.

El reto, por tanto, no consiste únicamente en modificar una cifra en la báscula. Se trata de construir desde los primeros años una relación saludable con la comida, el movimiento y el propio cuerpo.

Prevenir antes que tratar

Ante este panorama, las autoridades sanitarias impulsan acciones relacionadas con estilos de vida saludables, educación nutricional y generación de entornos escolares y comunitarios que faciliten una alimentación adecuada y la práctica cotidiana de actividad física.

La estrategia parte de una premisa sencilla, pero fundamental: la prevención comienza mucho antes de que aparezca una enfermedad.

Las escuelas, los espacios comunitarios y los hogares adquieren así un papel relevante. No basta con pedir a niñas, niños y adolescentes que coman mejor o hagan ejercicio si los ambientes en los que crecen no ofrecen alternativas accesibles y saludables.

La importancia del acompañamiento familiar

La problemática también requiere sensibilidad frente a otro aspecto: los trastornos de la conducta alimentaria.

Las autoridades señalaron que padecimientos como bulimia y anorexia pueden coexistir con esta problemática, por lo que madres y padres de familia tienen una responsabilidad fundamental en el acompañamiento de sus hijas e hijos.

La recomendación apunta a evitar que la preocupación por el peso termine convirtiéndose en estigmatización, presión o rechazo hacia el propio cuerpo. Fomentar hábitos saludables implica también enseñar a niñas, niños y adolescentes a mantener una relación equilibrada con la alimentación.

En ese sentido, la prevención debe construirse desde la información, el acompañamiento y el ejemplo cotidiano, no desde la culpa.

Una tarea que involucra a toda la comunidad

El dato de 33.5 por ciento funciona como una llamada de atención para familias, escuelas, autoridades y sociedad. Detrás del porcentaje existen miles de historias infantiles que requieren condiciones adecuadas para crecer con salud.

La lucha contra el sobrepeso y la obesidad infantil no puede reducirse a una cuestión individual. Los hábitos alimentarios, las oportunidades para realizar actividad física y el acceso a información confiable están determinados también por el entorno.

Por ello, la apuesta preventiva de las autoridades de Colima busca trasladar la conversación del problema hacia las soluciones: mejores hábitos, educación nutricional y comunidades que hagan posible una vida más activa.

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