Monseñor José Trinidad Zapata invita a poner a Cristo en el centro de la vida para alcanzar el Reino de Dios
Llama a los fieles a madurar en la fe, vivir una auténtica conversión y prepararse para la vida eterna
Por Arquímedes González
Papantla, Ver., a 26 de julio de 2026.- En su reflexión correspondiente al Evangelio de este domingo, Monseñor José Trinidad Zapata Ortiz, obispo de la Diócesis de Papantla, exhortó a los fieles a descubrir en Cristo el verdadero tesoro de la vida cristiana, destacando que el encuentro con Él transforma profundamente el corazón humano y da sentido a la existencia.
A través del mensaje difundido por la diócesis, el prelado explicó el significado de las tres parábolas presentadas en el Evangelio dominical: la del tesoro escondido, la de la perla de gran valor y la de la red lanzada al mar, subrayando que todas invitan al creyente a valorar el Reino de Dios por encima de cualquier bien material o interés personal.
Cristo, el tesoro que transforma la vida
Monseñor Zapata señaló que las dos primeras parábolas muestran la alegría de quien descubre un tesoro incomparable y está dispuesto a vender todo cuanto posee para obtenerlo.
Explicó que ese tesoro es Cristo mismo, cuyo encuentro cambia radicalmente la vida de las personas y las impulsa a una verdadera conversión. Recordó que numerosos santos, entre ellos San Francisco de Asís, renunciaron a sus bienes y proyectos personales tras descubrir la grandeza del Evangelio.
Asimismo, citó a San Cipriano, quien afirmaba que Cristo es el Reino porque en Él los creyentes encuentran la plenitud de la vida, y retomó una enseñanza del papa emérito Benedicto XVI, quien señalaba que el cristianismo no nace de una idea o una norma moral, sino del encuentro personal con Jesucristo, capaz de abrir un nuevo horizonte para la existencia.
Poner a Cristo por encima de todo
Durante su mensaje, el obispo destacó que "venderlo todo" simboliza colocar a Cristo en el primer lugar de la vida, dejando en segundo plano cualquier ambición, interés o posesión material.
En ese contexto recordó las palabras de San Pablo, quien expresó que todo lo consideraba pérdida con tal de ganar a Cristo, enfatizando que la verdadera riqueza del creyente no se encuentra en los bienes temporales, sino en la comunión con Dios.
El pastor diocesano afirmó que quien descubre el amor de Cristo experimenta una alegría auténtica, capaz de sostener el compromiso cristiano y fortalecer la decisión de vivir conforme al Evangelio.
La red de pescadores, una llamada a la responsabilidad
Al abordar la tercera parábola, Monseñor José Trinidad Zapata explicó que la red que recoge peces de toda clase representa la realidad del mundo, donde conviven el bien y el mal mientras llega el momento del juicio definitivo.
Indicó que, al final de los tiempos, Dios hará la separación entre quienes vivieron conforme a su voluntad y quienes rechazaron su llamado, por lo que invitó a los fieles a asumir con responsabilidad su vida de fe y perseverar en el seguimiento de Cristo.
El obispo recordó que esta enseñanza coincide con otras parábolas del Evangelio, como la del trigo y la cizaña, donde también se muestra la convivencia temporal entre el bien y el mal hasta la manifestación plena del Reino de Dios.
Crecer y madurar en la fe
En la parte final de su reflexión, el prelado exhortó a los creyentes a avanzar hacia una fe madura, inspirándose en la enseñanza de San Pablo a los Efesios sobre revestirse del hombre nuevo y alcanzar la plenitud en Cristo.
Explicó que cada discípulo recorre un proceso distinto de crecimiento espiritual, tal como lo expresa la parábola del sembrador, donde unos producen fruto al treinta, otros al sesenta y otros al ciento por uno.
Como imagen final, comparó la vida cristiana con la pesca, señalando que los creyentes deben evitar permanecer como "peces pequeños", es decir, con una fe inmadura, pero también rechazar la actitud de quienes, por orgullo o injusticia, se convierten en "peces gordos" que perjudican a los más débiles.
Un llamado a vivir el Evangelio
Monseñor José Trinidad Zapata Ortiz concluyó su mensaje invitando a todos los fieles a fortalecer su encuentro con Cristo, crecer espiritualmente y vivir el Evangelio con autenticidad, convencido de que la madurez en la fe constituye el camino para participar plenamente del Reino de Dios y alcanzar la vida eterna.
La reflexión fue difundida por la Diócesis de Papantla como parte del mensaje pastoral correspondiente al Evangelio de este domingo, con el propósito de acompañar la preparación espiritual de las comunidades católicas de la región.




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