miércoles, 22 de julio de 2026

Comunidades mayas buscan que las abejas sean reconocidas como sujetas de derecho en México

El reconocimiento fortalecería la conservación ambiental y la participación de los pueblos indígenas en el cuidado de sus territorios
Campeche, 22 de julio de 2026.- Comunidades mayas de Hopelchén impulsan una iniciativa sin precedentes para que todas las especies de abejas dejen de ser consideradas únicamente como animales de producción y sean reconocidas legalmente como sujetas de derecho, una propuesta que será analizada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y que podría colocar a México como el primer país en otorgar este reconocimiento jurídico a estos polinizadores.

El planteamiento busca ampliar la protección de las abejas por su importancia ecológica, económica y cultural, así como fortalecer la participación de las comunidades indígenas en la defensa de los ecosistemas donde desarrollan su actividad apícola.

De la abeja sagrada maya a un nuevo paradigma ambiental

La demanda tiene como punto de partida a la abeja melipona o Xunáan Kab, considerada por el pueblo maya como una especie sagrada debido a su estrecha relación con la historia, la medicina tradicional y la biodiversidad de la Península de Yucatán.

Esta abeja nativa, que carece de aguijón y produce una miel reconocida por sus propiedades medicinales y alto contenido de antioxidantes, desempeña un papel fundamental en la polinización de cultivos como aguacate, chile habanero, café y achiote.

Sin embargo, el recurso legal promovido por las comunidades no pretende proteger únicamente a la melipona, sino a todas las especies de abejas, incluidas las europeas (Apis mellifera), responsables de gran parte de la producción de miel destinada a los mercados nacionales e internacionales, así como a las especies silvestres que sostienen el equilibrio de los ecosistemas.

La Corte definirá un precedente para México

El pasado 9 de julio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió atraer el amparo con el propósito de determinar si las abejas deben recibir un reconocimiento jurídico especial que fortalezca su protección ambiental y permita a las comunidades indígenas participar legalmente en su conservación.

El director del Centro de Derechos Humanos Utsil Kuxtal, Jorge Fernández Mendiburu, organización que acompaña jurídicamente a las comunidades promoventes, explicó que el objetivo es que el Estado reconozca a las abejas por su función ecológica y no exclusivamente como parte de la actividad productiva.

Añadió que el reconocimiento tendría efectos prácticos, al abrir la posibilidad de que los pueblos originarios intervengan formalmente en las políticas públicas relacionadas con la protección de estos polinizadores y de los territorios donde habitan.

Deforestación y agroquímicos amenazan a los polinizadores

Durante varios años, comunidades mayas de Hopelchén han documentado la disminución y muerte masiva de colonias de abejas, fenómeno que atribuyen al avance de la deforestación y al uso intensivo de agroquímicos en la Península de Yucatán.

Los promoventes del amparo sostienen que el reconocimiento jurídico permitiría fortalecer las acciones de conservación frente a amenazas ambientales como los plaguicidas de alta toxicidad para los polinizadores, entre ellos el fipronil y diversos neonicotinoides, sustancias restringidas en varios países europeos, pero aún autorizadas en México.

Asimismo, consideran que una resolución favorable impulsaría una revisión de las políticas ambientales y de los mecanismos de protección de la biodiversidad, incorporando la visión de las comunidades indígenas como guardianas de los ecosistemas.

Un posible cambio en la relación entre sociedad y naturaleza

Especialistas consideran que este litigio representa una oportunidad para avanzar hacia un modelo de justicia ambiental con una perspectiva más ecocéntrica, donde la naturaleza sea protegida no sólo por su valor económico, sino por su importancia para la vida y el equilibrio ambiental.

De prosperar el amparo, México sentaría un precedente internacional al reconocer derechos a los polinizadores y fortalecer la participación de los pueblos indígenas en la conservación del patrimonio natural, ampliando el debate sobre el papel jurídico de otras especies esenciales para los ecosistemas.

Se estima que la Suprema Corte asignará el asunto a una ministra o ministro ponente para elaborar el proyecto de sentencia, cuya discusión podría desarrollarse entre finales de 2026 y principios de 2027.

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