OMM advierte sobre posible retorno del fenómeno en la segunda mitad de 2026
Especialistas llaman a utilizar información científica para reducir riesgos de inundaciones y sequías
Estados Unidos, a 3 de junio de 2026.- La posibilidad de que el fenómeno climático de El Niño reaparezca durante el segundo semestre de este año ha encendido las alertas en América Latina, una de las regiones históricamente más vulnerables a sus efectos.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) pidió a los gobiernos y a la población extremar precauciones y fortalecer las estrategias de prevención para enfrentar eventuales impactos asociados a lluvias intensas, inundaciones, sequías y fenómenos meteorológicos extremos.
La advertencia fue dada a conocer por la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, quien destacó la importancia de recurrir a la denominada “inteligencia climática”, es decir, el uso de información científica y sistemas de monitoreo para anticipar riesgos y reducir daños en comunidades expuestas.
Un fenómeno con antecedentes recientes de gran impacto
El llamado de la OMM surge luego de que el episodio más reciente de El Niño, registrado entre 2023 y 2024, fuera catalogado como uno de los cinco más intensos de los que se tiene registro. Sus efectos contribuyeron a la ocurrencia de temperaturas globales récord y alteraciones significativas en los patrones de lluvia alrededor del planeta.
Los especialistas estiman actualmente una probabilidad cercana al 90 por ciento de que el fenómeno vuelva a desarrollarse en los próximos meses, escenario que podría influir de manera importante en el comportamiento climático de diversos países latinoamericanos.
América Latina, entre las regiones más vulnerables
Históricamente, El Niño ha provocado efectos contrastantes en distintas zonas del continente. Mientras algunas regiones enfrentan lluvias extraordinarias capaces de generar inundaciones, deslaves y daños a la infraestructura, otras padecen prolongados periodos de sequía que afectan la producción agrícola, la disponibilidad de agua y la seguridad alimentaria.
La situación adquiere especial relevancia para países como México, Perú, Ecuador, Colombia y varias naciones de Centroamérica, donde millones de personas dependen directamente de actividades agropecuarias sensibles a las variaciones climáticas.
Expertos señalan que los efectos no solo se reflejan en el medio ambiente, sino también en la economía, la salud pública y el bienestar social de las comunidades más vulnerables.
La inteligencia climática como herramienta de protección
Ante este panorama, la OMM insiste en la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana, mejorar los mecanismos de protección civil y fomentar una cultura de prevención basada en información científica.
La llamada inteligencia climática permite anticipar escenarios de riesgo, planificar acciones de respuesta y tomar decisiones oportunas en sectores estratégicos como agricultura, salud, protección civil y manejo de recursos hídricos.
Para las autoridades meteorológicas internacionales, el acceso a pronósticos confiables y la adecuada interpretación de los datos climáticos representan herramientas fundamentales para reducir pérdidas humanas y económicas.
Un desafío creciente en tiempos de cambio climático
La advertencia de la Organización Meteorológica Mundial llega en un contexto marcado por el aumento de fenómenos extremos asociados al cambio climático. Aunque El Niño es un proceso natural, los especialistas advierten que sus efectos pueden verse amplificados por el calentamiento global, generando eventos más severos y difíciles de predecir.
Frente a este escenario, organismos internacionales consideran indispensable que gobiernos, sectores productivos y ciudadanía mantengan vigilancia permanente sobre la evolución del fenómeno y refuercen las medidas preventivas antes de que sus efectos comiencen a sentirse con mayor intensidad.




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