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Monseñor José Trinidad Zapata Ortiz destaca la fuerza transformadora de la misericordia en la vocación del apóstol

La reflexión invita a mirar más allá de las apariencias y abrir el corazón al encuentro con Cristo
Papantla, Ver., a 7 de junio de 2026.- En su reflexión correspondiente al Evangelio dominical, el obispo de la Diócesis de Papantla, Monseñor José Trinidad Zapata Ortiz, exhortó a los fieles a reconocer la misericordia de Dios como una oportunidad permanente para transformar la vida.

 Inspirado en la vocación de San Mateo, el prelado recordó que Jesús no mira las apariencias ni los errores del pasado, sino la capacidad de cada persona para responder al llamado de la fe y emprender un camino de renovación espiritual.

Una mirada que descubre el interior del ser humano

Durante su mensaje, Monseñor José Trinidad Zapata Ortiz centró su reflexión en el pasaje evangélico donde Jesús llama a Mateo, un recaudador de impuestos que, pese a ser señalado y rechazado por gran parte de la sociedad de su tiempo, fue elegido para convertirse en uno de sus discípulos.

El obispo explicó que el Evangelio inicia con una expresión significativa: “Jesús vio a un hombre”. A su juicio, estas palabras revelan la profundidad de la mirada de Cristo, una mirada que no se detiene en la apariencia externa ni en la reputación social, sino que penetra hasta el corazón de la persona.

Mientras muchos veían en Mateo únicamente a un cobrador de impuestos asociado con prácticas cuestionadas por la sociedad judía, Jesús vio a un hombre capaz de levantarse, cambiar y responder a una misión mayor.

Levantarse para comenzar una nueva historia

Monseñor destacó que la respuesta de Mateo fue inmediata. Al escuchar la invitación de Jesús: “Sígueme”, se levantó y emprendió un camino completamente distinto.

Según explicó, el acto de levantarse simboliza abandonar aquello que aleja de Dios, mientras que seguir a Cristo representa abrirse a una vida nueva marcada por la esperanza, la confianza y la fe.

El prelado recordó que todo proceso de conversión implica incertidumbre humana, pero también una profunda certeza espiritual, porque quien camina con Dios encuentra fortaleza para enfrentar las dificultades y perseverar en el cumplimiento de las promesas divinas.

La misericordia como puente de encuentro

Otro aspecto destacado en la reflexión fue el momento en que Jesús comparte la mesa con Mateo y otros publicanos y pecadores.

Para Monseñor Zapata Ortiz, este gesto tiene un profundo significado espiritual, ya que sentarse a la mesa con alguien representa cercanía, amistad y comunión.

Por ello, explicó que la presencia de Jesús en la casa de Mateo simboliza la disposición de Dios para entrar en la vida de quienes abren su corazón, sin importar su pasado o las faltas cometidas.

La actitud de Cristo generó cuestionamientos entre los fariseos, quienes criticaban que conviviera con personas consideradas pecadoras. Sin embargo, Jesús dejó claro que su misión consistía precisamente en buscar a quienes necesitaban de su misericordia.

Más misericordia y menos condena

En uno de los puntos centrales de su mensaje, el obispo recordó las palabras de Jesús cuando afirma que los sanos no necesitan médico, sino los enfermos.

Asimismo, destacó la enseñanza: “Yo quiero misericordia y no sacrificios”, una frase que, según explicó, continúa teniendo plena vigencia en la actualidad.

Monseñor señaló que la verdadera fe no puede limitarse a prácticas religiosas externas si no está acompañada por la caridad, la comprensión y la disposición para ayudar al prójimo.

Indicó que los sacrificios y actos de culto adquieren sentido únicamente cuando brotan de un corazón dispuesto a vivir la justicia y la misericordia, valores que forman parte esencial del mensaje cristiano.

Un mensaje vigente para la sociedad actual

La reflexión también adquiere relevancia en un contexto donde muchas personas enfrentan situaciones de desánimo, dolor, soledad o crisis personales.

El llamado a “levantarse” que hizo Jesús a Mateo puede interpretarse hoy como una invitación a superar las circunstancias que limitan el crecimiento espiritual, emocional y humano.

La enseñanza recuerda que nadie está excluido de la posibilidad de cambiar, reconstruir su vida y encontrar un nuevo sentido a través de la fe.

Una invitación abierta a todos

Al concluir su mensaje, Monseñor José Trinidad Zapata Ortiz enfatizó que la misericordia de Dios sigue estando disponible para todos los seres humanos.

Reconoció que toda persona experimenta debilidades y errores, pero señaló que precisamente por esa condición humana todos son destinatarios del amor y la compasión divina.

Finalmente, invitó a los fieles a seguir el ejemplo de Mateo, abandonar la postración espiritual y responder con decisión al llamado de Cristo.

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