Adultos mayores y habitantes de zonas rurales figuran entre los grupos más vulnerables al padecimiento parasitario
Xalapa, Ver., a 1 de junio de 2026.- Veracruz se ha convertido en una de las principales zonas de atención epidemiológica del país debido al incremento de casos de miasis causada por Cochliomyia hominivorax, conocida comúnmente como gusano barrenador.
Con 50 casos confirmados, la entidad ocupa el segundo lugar nacional en personas afectadas, únicamente por debajo de Chiapas, situación que ha encendido las alertas sanitarias y reforzado los llamados a la prevención en comunidades rurales.
Veracruz, foco de atención epidemiológica
El más reciente informe de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud revela que Veracruz acumula 50 casos confirmados de miasis humana provocada por el gusano barrenador, una cifra que representa alrededor del 16 por ciento del total nacional.
Los datos, correspondientes a la semana epidemiológica 17 de 2026, muestran que México registra 312 casos confirmados desde el inicio de la vigilancia de esta enfermedad. Chiapas encabeza la lista con 126 pacientes afectados, seguido por Veracruz, mientras que Yucatán y Oaxaca reportan 28 y 24 casos respectivamente.
El panorama coloca al territorio veracruzano entre las entidades con mayor incidencia de este padecimiento, lo que obliga a mantener una vigilancia constante tanto en comunidades rurales como en zonas con actividad ganadera.
Una enfermedad que puede causar graves daños
La miasis por Cochliomyia hominivorax es una infestación producida por las larvas de una mosca que deposita sus huevos en heridas abiertas o cavidades naturales del cuerpo humano.
Una vez que los huevos eclosionan, las larvas comienzan a alimentarse de tejido vivo, provocando lesiones que pueden agravarse rápidamente si no son atendidas por personal médico.
Entre los síntomas más frecuentes destacan el dolor intenso, inflamación, secreciones, mal olor y una sensación de movimiento dentro de la herida. El informe epidemiológico señala que en la totalidad de los casos confirmados se detectó la presencia de larvas, característica que permite confirmar el diagnóstico.
Especialistas advierten que el riesgo aumenta cuando las heridas permanecen descubiertas o sin tratamiento, particularmente en regiones donde existe una alta presencia de moscas.
Municipios afectados y expansión territorial
Además del número de pacientes, otro aspecto que preocupa a las autoridades es la dispersión geográfica del padecimiento.
El reporte indica que Veracruz registra 19 municipios con casos notificados y 36 municipios de asignación epidemiológica, ubicándose entre los estados con mayor extensión territorial afectada por esta enfermedad parasitaria.
Esta distribución refleja que el problema no se concentra en una sola región, sino que se encuentra presente en diversas zonas del estado, especialmente aquellas vinculadas a actividades agropecuarias y comunidades rurales.
Adultos mayores, los más vulnerables
Los datos epidemiológicos muestran que los sectores más afectados son los adultos mayores. Seis de cada diez pacientes confirmados tienen más de 60 años de edad.
Asimismo, el informe señala que el 71 por ciento de los casos corresponde a hombres, mientras que el 67 por ciento de los contagios se detectó en localidades rurales.
Expertos consideran que factores como la exposición constante al medio ambiente, dificultades para el acceso oportuno a servicios médicos y la presencia de heridas sin tratamiento adecuado pueden influir en la mayor incidencia observada en estos grupos poblacionales.
Prevención, la principal herramienta de combate
Ante el avance de los casos, las autoridades sanitarias reiteraron la importancia de fortalecer las medidas preventivas. Entre las principales recomendaciones destacan mantener una adecuada higiene personal, limpiar y cubrir cualquier lesión en la piel, así como evitar la exposición a moscas en áreas donde se han reportado casos.
También se ha solicitado reforzar la vigilancia de personas en situación vulnerable, además de revisar de manera frecuente a animales domésticos y de producción que presenten heridas, ya que pueden convertirse en focos de proliferación de la plaga.
La detección temprana continúa siendo la estrategia más efectiva para evitar complicaciones severas y reducir la propagación de esta enfermedad que, aunque conocida históricamente en el ámbito pecuario, hoy representa un desafío de salud pública para diversas regiones del país.

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