miércoles, 17 de junio de 2026

Declaran oficialmente el fenómeno de El Niño; Veracruz enfrentará una canícula más intensa y un cambio en el patrón de lluvias

Protección Civil advierte déficit de precipitaciones durante julio y agosto, seguido de un otoño e invierno con lluvias superiores al promedio.
Xalapa, Ver., a 17 de junio de 2026.- La Secretaría de Protección Civil del Estado de Veracruz informó que el fenómeno climático El Niño ha sido declarado oficialmente y se prevé que continúe fortaleciéndose rumbo al invierno 2026-2027. Este escenario modificará el comportamiento del clima en la entidad, provocando una canícula más intensa durante julio y agosto, una disminución de las lluvias en ese periodo y un incremento de las precipitaciones hacia el cierre del verano y durante el otoño.

El Niño modificará las condiciones climáticas en Veracruz

De acuerdo con la Subdirección de Estudios y Pronóstico Meteorológico de la Secretaría de Protección Civil, la presencia de El Niño comenzará a influir de manera significativa en el comportamiento atmosférico de Veracruz durante los próximos meses.

El analista de pronóstico estacional, Eleazar Emmanuel Gómez, explicó que el principal efecto será un déficit de lluvias durante julio y agosto, meses en los que tradicionalmente ocurre la canícula, fenómeno caracterizado por un periodo de altas temperaturas y disminución temporal de las precipitaciones.

El especialista indicó que este año la canícula podría manifestarse con mayor intensidad, elevando el riesgo de estrés hídrico, afectaciones a cultivos y reducción en la disponibilidad de agua en diversas regiones del estado.

Después del calor extremo llegarían lluvias abundantes

Aunque el verano iniciará con menor presencia de lluvias, el pronóstico estacional señala que las condiciones cambiarán conforme avance el año.

Protección Civil prevé que durante el otoño e incluso parte del invierno se registren precipitaciones superiores al promedio histórico, acompañadas de temperaturas ligeramente por debajo de lo habitual.

Este comportamiento responde a la evolución natural del fenómeno El Niño, que modifica la circulación atmosférica y altera la distribución de lluvias en distintas regiones del país.

Los especialistas aclararon que se trata de un pronóstico climático de largo plazo, por lo que será necesario actualizar periódicamente las previsiones conforme evolucionen las condiciones oceánicas y atmosféricas.

La primavera de 2027 también genera preocupación

Uno de los escenarios que más llama la atención de los meteorólogos corresponde a la primavera del próximo año.

Las proyecciones indican que durante la primavera de 2027 podrían presentarse temperaturas superiores a los promedios normales, acompañadas nuevamente de un déficit importante de lluvias.

Este panorama podría repercutir directamente en la disponibilidad de agua para consumo humano, actividades agrícolas y ganaderas, además de incrementar el riesgo de incendios forestales y periodos prolongados de sequía.

Por ello, las autoridades exhortaron a la población y a los sectores productivos a mantenerse atentos a los boletines meteorológicos mensuales y a las recomendaciones emitidas por Protección Civil.

Temporada de ciclones continuará activa

Mientras El Niño comienza a influir en las condiciones climáticas del país, la temporada de ciclones tropicales mantiene su desarrollo habitual.

El Servicio Meteorológico Nacional estima la formación de entre 18 y 21 ciclones tropicales en el océano Pacífico oriental y de 11 a 15 sistemas en el océano Atlántico durante la temporada 2026.

Hasta el momento, en el Pacífico ya se han formado tres tormentas tropicales, lo que confirma una actividad constante en esta cuenca y mantiene bajo vigilancia a las autoridades meteorológicas.

Aunque la presencia de El Niño puede modificar la actividad ciclónica dependiendo de la región, especialistas señalan que cada sistema deberá monitorearse de manera individual debido a la complejidad de las condiciones oceánicas y atmosféricas.

Preparación ante un clima más variable

Especialistas consideran que los efectos de El Niño obligan a fortalecer las estrategias de prevención, principalmente en materia de manejo del agua, protección de cultivos, monitoreo de incendios forestales y atención a posibles fenómenos hidrometeorológicos durante la segunda mitad del año.

Asimismo, reiteraron que los pronósticos estacionales representan escenarios probables y no condiciones definitivas, por lo que su comportamiento puede ajustarse conforme avancen los próximos meses y se actualicen los modelos climáticos internacionales.

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