La muerte de tres integrantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre permanece como uno de los episodios más controvertidos de la represión polÃtica en México
Ciudad de México, 14 de junio de 2026.- Casi cinco décadas después de la emboscada ocurrida en el Mercado Benito Juárez de Azcapotzalco, donde tres integrantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre fueron asesinados por agentes de la entonces Dirección Federal de Seguridad (DFS), el caso vuelve a cobrar relevancia histórica y jurÃdica ante los nuevos esfuerzos institucionales para esclarecer los delitos cometidos durante el periodo conocido como la Guerra Sucia.
La muerte de Cruz Elena Montoya Ortiz, Juan Manuel RamÃrez Duarte y Alma Celia MartÃnez Magdaleno, ocurrida la mañana del 1 de septiembre de 1977, permanece como uno de los episodios que reflejan las estrategias de persecución emprendidas por el aparato de seguridad del Estado mexicano contra organizaciones armadas de izquierda.
Una operación preparada desde la captura de un militante
Los hechos comenzaron a gestarse un dÃa antes del operativo, cuando elementos de la Brigada Especial de la DFS detuvieron a Roberto Eguia Liz Márquez, conocido con el alias de "José Luis", quien, de acuerdo con documentos oficiales, proporcionó información sobre un encuentro programado con integrantes de la Brigada Teresa Hernández Antonio, célula perteneciente a la Liga Comunista 23 de Septiembre.
La información obtenida permitió a los agentes montar un operativo en las inmediaciones del Mercado Benito Juárez, donde aproximadamente treinta elementos esperaban el arribo de los militantes.
En el lugar se encontraban Cruz Elena Montoya Ortiz, de 23 años; Juan Manuel RamÃrez Duarte, considerado uno de los principales mandos de la organización, y Alma Celia MartÃnez Magdaleno, de apenas 18 años y con seis meses de embarazo.
Una balacera rodeada de versiones contradictorias
Las versiones oficiales difundidas en aquel momento señalaron que los tres jóvenes respondieron con disparos al ser interceptados por los agentes.
Sin embargo, los propios expedientes históricos presentan inconsistencias relevantes, pues no existe registro del aseguramiento de armas de fuego entre las pertenencias de los fallecidos, mientras que testimonios periodÃsticos publicados al dÃa siguiente relataron que los cuerpos fueron retirados inmediatamente del sitio y trasladados con rumbo desconocido.
Incluso, el Ministerio Público de la época levantó un acta relacionada únicamente con el uso de un vehÃculo particular empleado por agentes durante la persecución, sin documentar oficialmente la muerte de los tres integrantes de la organización armada.
Posteriormente, los cadáveres fueron llevados al Campo Militar Número Uno para su identificación.
La Liga Comunista 23 de Septiembre y el contexto de la época
La Liga Comunista 23 de Septiembre surgió en la década de los setenta como una organización guerrillera urbana integrada por diversos movimientos estudiantiles y grupos armados de izquierda que buscaban transformar el sistema polÃtico mexicano mediante la lucha armada.
Su nombre hacÃa referencia al asalto al cuartel militar de Madera, Chihuahua, ocurrido el 23 de septiembre de 1965, considerado uno de los acontecimientos fundacionales de la insurgencia contemporánea en México.
Durante aquellos años, el gobierno federal desplegó una intensa estrategia de inteligencia, vigilancia y combate contra estos movimientos, acciones que posteriormente serÃan identificadas dentro del periodo conocido como la Guerra Sucia.
Historias marcadas por la represión
Entre las vÃctimas de aquella operación se encontraba Cruz Elena Montoya Ortiz, cuya identificación se retrasó debido a un error cometido por la propia DFS al alterar su nombre en los reportes entregados a la prensa.
Su padre, Alberto Montoya Huerta, entonces jefe de redacción de El Diario de Juárez, inició posteriormente una serie de publicaciones crÃticas contra la Dirección Federal de Seguridad y diversas autoridades federales, situación que derivó, según testimonios familiares, en vigilancia y hostigamiento hacia él y su entorno.
El operativo ocurrió apenas unas horas antes de que el entonces presidente José López Portillo presentara su Primer Informe de Gobierno, un contraste que con el paso del tiempo se convirtió en uno de los sÃmbolos de la confrontación entre el discurso oficial y las acciones de los organismos de seguridad.
Nuevas investigaciones reabren expedientes del pasado
En abril de 2026, la FiscalÃa General de la República anunció la creación de la FiscalÃa Especial en Investigación de Delitos Sociales y PolÃticos del Pasado, instancia que tendrá como misión revisar violaciones graves a los derechos humanos cometidas entre 1965 y 1990.
La apertura de esta unidad especializada representa una nueva oportunidad para reconstruir hechos documentados en archivos oficiales, identificar posibles responsabilidades y ofrecer respuestas a familias que durante décadas han reclamado verdad, justicia y memoria.
Una herida abierta en la memoria nacional
A casi cincuenta años de la emboscada de Azcapotzalco, el caso de Cruz Elena Montoya Ortiz, Juan Manuel RamÃrez Duarte y Alma Celia MartÃnez Magdaleno continúa formando parte del debate sobre la responsabilidad del Estado durante la Guerra Sucia.
La revisión de estos expedientes no sólo busca esclarecer un episodio ocurrido en 1977, sino contribuir a la construcción de una memoria histórica que permita comprender uno de los periodos más complejos de la vida polÃtica contemporánea de México, en el que las demandas de justicia siguen vigentes para familiares, investigadores y organismos defensores de derechos humanos.

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