México, a 9 de mayo de 2026.- La Secretaría de Educación Pública (SEP) abrió la puerta a modificar nuevamente el calendario escolar 2025-2026, luego de la inconformidad generada por la propuesta de concluir las clases el próximo 5 de junio, más de un mes antes de lo previsto. La medida, que inicialmente fue respaldada por autoridades educativas estatales, desató críticas entre padres de familia, docentes y sectores sociales preocupados por el impacto académico y familiar que implicaría un periodo vacacional de casi tres meses.
Una decisión que encendió el debate
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, informó mediante un videomensaje que el próximo lunes volverán a reunirse los secretarios de Educación de las entidades federativas para revisar el calendario escolar y presentar una propuesta definitiva.
La SEP había anunciado el pasado 7 de mayo que el ciclo escolar terminaría el 5 de junio debido a las altas temperaturas registradas en varias regiones del país y ante la realización del Mundial de Futbol 2026. Además, se contemplaba el regreso a clases el 31 de agosto y un periodo previo de reforzamiento académico.
Sin embargo, el anuncio provocó reacciones inmediatas, especialmente entre padres de familia que advirtieron complicaciones para el cuidado de los menores durante un periodo tan prolongado sin clases.
El calor y el Mundial, argumentos bajo análisis
Durante una gira de trabajo en Sonora, Mario Delgado reiteró que muchos estados enfrentan temperaturas extremas que dificultan las actividades escolares, principalmente en planteles sin infraestructura adecuada para soportar el calor.
Aun así, reconoció que la propuesta debe equilibrarse con el aprovechamiento académico de niñas, niños y adolescentes. Incluso, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló en su conferencia matutina que aún no existe un calendario definitivo y que la propuesta surgió a petición de autoridades estatales y docentes.
La discusión también evidenció un problema estructural: cientos de escuelas en México continúan operando sin sistemas de ventilación, techumbres adecuadas o condiciones óptimas para enfrentar fenómenos climáticos extremos.
Estados muestran desacuerdo
La propuesta tampoco fue bien recibida en algunas entidades. Gobiernos estatales y organizaciones civiles señalaron que reducir el ciclo escolar podría afectar el aprendizaje y complicar la dinámica laboral de miles de familias.
Mientras tanto, estudiantes consultados durante una actividad en Hermosillo respondieron con entusiasmo a la posibilidad de salir antes de vacaciones, reflejando el contraste entre la visión institucional y la realidad cotidiana de padres y maestros.
Más allá de las vacaciones
El debate ha dejado al descubierto un desafío de fondo para el sistema educativo nacional: adaptar las escuelas a los cambios climáticos sin afectar el derecho a la educación.
Especialistas consideran que suspender clases por calor podría convertirse en una medida recurrente si no se realizan inversiones en infraestructura escolar, particularmente en estados del norte y sureste del país donde las olas de calor son cada vez más intensas.

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