Baja California Sur, a 4 de mayo de 2026.- El municipio de Loreto, Baja California Sur, enfrenta un déficit de al menos 60 policías municipales, lo que ha obligado a mantener operativos coordinados con fuerzas federales. La alcaldesa Paz Ochoa Amador reconoció que el estado de fuerza actual resulta insuficiente ante el repunte de hechos violentos registrado durante 2025.
La seguridad pública en el municipio de Loreto atraviesa un momento de tensión operativa. Con apenas 95 elementos activos en su Policía Municipal, el ayuntamiento reconoce una brecha significativa frente a los más de 150 agentes que se consideran necesarios para garantizar cobertura total en la demarcación.
Un déficit que presiona la operatividad
La alcaldesa Paz Ochoa Amador confirmó que la corporación local enfrenta un faltante de alrededor de 60 policías, una cifra que refleja las limitaciones estructurales en materia de seguridad. Este escenario ha derivado en una cobertura limitada, obligando a redoblar esfuerzos para atender reportes, patrullajes y acciones preventivas.
El número actual de elementos apenas permite sostener turnos básicos, lo que incrementa la carga de trabajo y reduce la capacidad de respuesta inmediata en algunas zonas del municipio.
Violencia al alza y respuesta institucional
El contexto no es menor. Durante 2025, Loreto registró un repunte en hechos violentos que encendieron alertas tanto en autoridades locales como estatales. Ante ello, se ha optado por mantener operativos coordinados con fuerzas federales, en un intento por contener la incidencia delictiva y reforzar la presencia en puntos estratégicos.
La participación de corporaciones externas ha sido clave para sostener las labores de vigilancia, aunque también evidencia la dependencia temporal de estos apoyos ante la falta de personal propio.
Convocatoria abierta y retos de reclutamiento
Frente a esta situación, el gobierno municipal mantiene abierta de manera permanente la convocatoria para reclutar nuevos elementos. Sin embargo, el proceso no ha sido sencillo. Factores como los requisitos de ingreso, los exámenes de control y confianza, así como las condiciones laborales, han ralentizado la incorporación de nuevos policías.
Autoridades han señalado que el objetivo es no solo aumentar el número de efectivos, sino garantizar que los aspirantes cumplan con los estándares necesarios para fortalecer la corporación.
Seguridad, un desafío estructural
Más allá de las cifras, el caso de Loreto refleja una problemática común en diversos municipios del país: la dificultad para consolidar cuerpos policiales suficientes, capacitados y bien equipados. La dependencia de operativos federales, aunque funcional en el corto plazo, plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la estrategia de seguridad a largo plazo.

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