sábado, 23 de mayo de 2026

Fogones que preservan la memoria: cocineras tradicionales de Veracruz reivindican la cocina ancestral

El colectivo Siwalcentli impulsa la “comida medicina” como herencia viva de las comunidades indígenas
Zongolica, Ver., a 23 de mayo de 2026.- Entre humo de leña, maíz criollo y recetas heredadas por generaciones, las cocineras tradicionales de Veracruz continúan preservando una de las expresiones culturales más profundas del estado: su gastronomía ancestral. Desde la Sierra de Zongolica, mujeres organizadas en el colectivo Siwalcentli promueven la llamada “comida medicina”, una cocina que no solo alimenta, sino que también conserva la memoria, fortalece la identidad y conecta a las comunidades con sus raíces.

La cocina tradicional como patrimonio vivo

En las distintas regiones de Veracruz, los fogones siguen encendidos como símbolo de resistencia cultural y herencia comunitaria.

Durante décadas, mujeres indígenas y cocineras tradicionales han resguardado recetas, técnicas y conocimientos transmitidos por abuelas, madres y tías, manteniendo viva una gastronomía profundamente ligada al territorio, la espiritualidad y la naturaleza.

Hoy, esa cocina que durante mucho tiempo permaneció limitada al ámbito comunitario comienza a recibir mayor reconocimiento dentro y fuera del estado.

Platillos elaborados con maíz, quelites, chiles, hierbas silvestres y productos originarios de la sierra, la costa o la montaña han comenzado a ocupar espacios en festivales gastronómicos, encuentros culturales y escenarios turísticos, donde son valorados no sólo por su sabor, sino por la historia y cosmovisión que representan.

“Nuestra comida también sana”: la voz de las cocineras tradicionales

Desde la comunidad de Paso del Águila, en la Sierra de Zongolica, la cocinera tradicional Míriam Pérez Temoxtle se ha convertido en una de las voces que impulsan la dignificación de la cocina ancestral veracruzana.

Para ella, cocinar va mucho más allá de preparar alimentos.

“Nuestra comida es sanación, nutre el cuerpo y el espíritu. Es memoria viva gracias al conocimiento de nuestras abuelas, tías y mamás”, expresó al hablar sobre el valor cultural de las recetas tradicionales.

Míriam forma parte del colectivo Siwalcentli, integrado por cocineras y artesanas que trabajan para preservar y difundir la llamada “comida medicina”, una práctica culinaria basada en ingredientes naturales con propiedades nutritivas y curativas.

El colectivo busca rescatar saberes comunitarios que durante generaciones han servido para alimentar, sanar y fortalecer la convivencia familiar.

Platillos que cuentan historias

En la cocina tradicional veracruzana, cada platillo guarda un significado especial.

El esquimole, el mole, el tlatonil y el adobo no sólo representan recetas típicas; también evocan recuerdos familiares, celebraciones comunitarias y formas de entender la relación entre las personas y la tierra.

Las cocineras explican que muchos de estos alimentos nacen de ingredientes cultivados localmente, recolectados en el monte o preparados mediante técnicas ancestrales que aún sobreviven pese al avance de la comida industrializada.

La preparación sobre fogón de leña, el uso de metates, hierbas regionales y maíces criollos forman parte de una tradición que sigue resistiendo en las comunidades serranas.

Más allá de la gastronomía, estas prácticas representan identidad, pertenencia y continuidad cultural.

Reconocimiento y nuevos espacios para la cocina comunitaria

Con apoyo de las secretarías de Cultura y Turismo del Gobierno del Estado, el colectivo Siwalcentli ha logrado participar en festivales, encuentros gastronómicos y actividades culturales donde comparten conocimientos culinarios y saberes tradicionales.

Estas iniciativas buscan abrir espacios para que la cocina indígena y comunitaria deje de verse únicamente como un alimento cotidiano y sea reconocida como patrimonio cultural vivo.

Además, las cocineras consideran que el creciente interés por la gastronomía tradicional puede convertirse en una oportunidad para fortalecer la economía local, impulsar el turismo cultural y generar ingresos para familias de las regiones serranas.

Sin embargo, también advierten sobre la necesidad de proteger la autenticidad de las recetas y evitar que las tradiciones sean desplazadas por tendencias comerciales que desvirtúen su origen.

Una herencia que resiste al paso del tiempo

En un contexto donde muchas costumbres comunitarias enfrentan riesgos de desaparecer, las cocineras tradicionales se han convertido en guardianas de la memoria colectiva.

A través de sus manos, los ingredientes locales y las recetas heredadas siguen contando historias de resistencia, espiritualidad y arraigo cultural.

La cocina tradicional veracruzana no sólo alimenta: conserva lenguas, costumbres y formas de convivencia que han sobrevivido por generaciones.

Y mientras los fogones continúen encendidos en las comunidades de Veracruz, la memoria de sus pueblos seguirá viva.

No hay comentarios

Publicar un comentario