Familia de Alfredo Román Arroyo García denuncia retrasos en confrontas genéticas y exige resultados a las autoridades
El desgaste físico y emocional obligó a su madre a detener la búsqueda; ahora su hermana mantiene viva la esperanza de encontrarlo
Por Arquímedes González.
Misantla, Ver., a 27 de mayo de 2026.- La desaparición de un ser querido no sólo detiene el tiempo para una familia; también transforma la vida de quienes, durante años, convierten el dolor en una lucha constante por encontrar respuestas. Ese es el caso de Lilia Almanza García, originaria de Cardel, quien continúa buscando a su hermano Alfredo Román Arroyo García, desaparecido desde el 18 de julio de 2011.
Con voz firme, aunque marcada por el desgaste de casi quince años de incertidumbre, la mujer compartió el largo camino que ha recorrido su familia desde el día en que Alfredo desapareció en la zona de Las Trancas, sin que hasta ahora exista información clara sobre su paradero.
Una ausencia que marcó a toda la familia
Lilia Almanza relató que Alfredo Román Arroyo García vivía en el puerto de Veracruz y fue privado de la libertad el 18 de julio de 2011. Desde entonces, explicó, la familia emprendió una búsqueda que se ha extendido por casi década y media.
“Ahí se lo llevaron y hasta la fecha no lo hemos encontrado”, expresó.
Recordó que la primera persona en iniciar la búsqueda fue su madre, Celia García Velázquez, quien durante años encabezó recorridos, trámites y gestiones con la esperanza de volver a encontrar a su hijo.
Sin embargo, el desgaste físico y emocional terminó afectando severamente su salud.
“Mi mamá ya se cansó, tiene muchas enfermedades y ahora yo sigo buscándolo”, comentó Lilia Almanza, reflejando la manera en que la búsqueda de desaparecidos suele convertirse en una responsabilidad heredada entre familiares.
El cansancio no vence la esperanza
A pesar de los años transcurridos, la entrevistada aseguró que no piensa abandonar la búsqueda de su hermano y que continuará participando en jornadas de difusión y visibilización.
Explicó que muchas familias viven atrapadas entre la esperanza de encontrar con vida a sus seres queridos y el temor de descubrir que puedan encontrarse entre restos humanos aún sin identificar.
La incertidumbre, señaló, es uno de los aspectos más dolorosos para quienes enfrentan la desaparición de un familiar.
“No sé si mi hermano está vivo o si está ahí, pero necesitamos saber”, expresó.
Reclaman mayor trabajo pericial
Durante su participación, Lilia Almanza hizo un llamado directo a las autoridades para agilizar las confrontas genéticas y los trabajos periciales relacionados con cuerpos localizados y pendientes de identificación.
Denunció que existen numerosos restos humanos sin confrontar, situación que prolonga el sufrimiento de cientos de familias veracruzanas que esperan respuestas.
“Hay demasiados cuerpos y no salen las confrontas. No queremos ampliaciones periciales; queremos que nos entreguen a nuestros desaparecidos”, manifestó.
La mujer cuestionó que mientras continúan ampliándose instalaciones o capacidades forenses, muchas familias siguen sin recibir resultados claros sobre sus casos.
Sus declaraciones reflejan el sentimiento de frustración que persiste entre colectivos y familiares, quienes consideran insuficientes los avances institucionales frente a la magnitud de la crisis de desapariciones.
La difusión como herramienta de búsqueda
Lilia Almanza también pidió apoyo a la ciudadanía para compartir la ficha de búsqueda de Alfredo Román Arroyo García en redes sociales, especialmente en Facebook, donde las familias mantienen activas campañas permanentes de difusión.
“Que sigan compartiendo porque no nos vamos a dar por vencidos”, expresó.
Indicó que cada publicación compartida representa una posibilidad de obtener información y mantener vigente la memoria de quienes siguen desaparecidos.
Para las familias, explicó, el mayor temor no sólo es no encontrar respuestas, sino que el paso del tiempo provoque el olvido social de los casos.
Una lucha que continúa en las calles y redes sociales
Las familias de personas desaparecidas continúan recorriendo municipios, realizando jornadas informativas y difundiendo fotografías de sus seres queridos como parte de una búsqueda que se mantiene viva pese al cansancio acumulado.
En cada cartel, ficha y publicación, los familiares sostienen la esperanza de recibir una pista, una llamada o cualquier dato que permita acercarlos a la verdad.
A casi quince años de la desaparición de Alfredo Román Arroyo García, su familia asegura que la búsqueda no terminará hasta encontrar respuestas, mientras continúan exigiendo justicia, identificación de cuerpos y sensibilidad ante una problemática que sigue dejando profundas heridas en Veracruz.




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