sábado, 30 de mayo de 2026

Exigen a PEMEX indemnizaciones por la muerte de un padre y su hijo tras una fuga de gas ocurrida en diciembre pasado

Acusan daños a cultivos, viviendas y ganado; aseguran que la paraestatal los ha mantenido sin respuestas concretas
Tabasco, a 30 de mayo de 2026.- La inconformidad acumulada durante meses estalló este fin de semana en la ranchería Chicozapote Primera Sección, perteneciente a la villa Ignacio Allende, donde habitantes decidieron bloquear los accesos a la batería de separación Pijije para exigir a Petróleos Mexicanos (Pemex) el cumplimiento de indemnizaciones pendientes y la atención a diversos daños provocados por la actividad petrolera en la región.

Entre las principales demandas destaca la reparación por la muerte de dos personas que perdieron la vida tras una fuga de gas registrada en diciembre de 2025.

El cansancio se transformó en protesta

Desde tempranas horas, decenas de habitantes se apostaron en los accesos a las instalaciones petroleras para impedir el paso de unidades y trabajadores, en una acción que calificaron como la única alternativa después de meses de gestiones sin resultados.

Los manifestantes señalaron que han acudido en repetidas ocasiones a oficinas de Pemex y dependencias gubernamentales, pero aseguran que únicamente han recibido promesas y trámites burocráticos sin una solución concreta a sus demandas.

“Nos han traído de oficina en oficina y nadie resuelve nada. Ya no queremos más promesas, queremos respuestas”, expresaron algunos de los afectados durante la movilización.

Una tragedia que sigue sin justicia

La principal exigencia de los pobladores está relacionada con los hechos ocurridos el 15 de diciembre pasado, cuando una fuga de gas presuntamente proveniente de infraestructura petrolera provocó una emergencia que cobró la vida de dos habitantes de la comunidad.

Las víctimas fueron identificadas como Javier Arias, de 39 años de edad, y su hijo Armando, de apenas 15 años, quienes acudieron a revisar el ganado bajo su cuidado sin imaginar que ingresarían a una zona con una alta concentración de gas.

De acuerdo con testimonios de vecinos, la fuga había sido detectada y reportada desde horas antes, sin que personal de la empresa acudiera oportunamente para verificar la situación.

Padre e hijo inhalaron el gas acumulado en el área y perdieron la vida. En el mismo incidente también murieron varias reses, afectando el patrimonio de familias dedicadas a las labores agropecuarias.

Afectaciones que van más allá de la tragedia

Los habitantes sostienen que la problemática no se limita al lamentable fallecimiento de las dos personas.

Aseguran que desde hace años enfrentan consecuencias derivadas de la actividad petrolera, entre ellas daños a cultivos, afectaciones en pastizales, pérdidas ganaderas y deterioro estructural en viviendas.

Entre los daños más frecuentes mencionan grietas en paredes, afectaciones en techos de lámina y alteraciones en terrenos de producción agrícola.

Los inconformes afirman que muchas de estas afectaciones han sido documentadas y notificadas a diversas instancias, pero hasta ahora no han recibido compensaciones económicas ni acciones correctivas suficientes.

Exigen diálogo directo en la comunidad

Una de las peticiones centrales del movimiento es que funcionarios de Pemex acudan directamente a la comunidad para escuchar a los afectados y establecer acuerdos formales.

Los pobladores consideran que los recorridos constantes a oficinas gubernamentales han resultado desgastantes y costosos, sin que ello se traduzca en soluciones reales.

“Si quieren que levantemos el bloqueo, que vengan aquí, que den la cara frente a toda la comunidad y que nos expliquen cuándo van a resolver”, manifestaron durante la protesta.

La deuda pendiente con las comunidades petroleras

El conflicto refleja una problemática recurrente en diversas regiones donde existe actividad petrolera: la percepción de abandono por parte de las comunidades que conviven diariamente con instalaciones industriales y cuyos habitantes consideran que no reciben atención adecuada cuando enfrentan afectaciones.

Para los pobladores de Chicozapote, la exigencia no se centra únicamente en una compensación económica, sino también en el reconocimiento de los daños sufridos y en la garantía de que hechos similares no volverán a repetirse.

La protesta pone nuevamente sobre la mesa el debate sobre la responsabilidad social y ambiental de las empresas energéticas en comunidades rurales que dependen de la agricultura, la ganadería y los recursos naturales para subsistir.

Mientras las instalaciones permanecen bloqueadas, la comunidad de Chicozapote mantiene firme su postura: no retirará la protesta hasta recibir respuestas claras sobre una tragedia que, más de cinco meses después, sigue dejando heridas abiertas entre las familias afectadas.

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