jueves, 21 de mayo de 2026

Entre olas de calor y amenazas de huracanes, el campo misanteco sobrevive sin seguros ni respaldo oficial

Ingeniero Eloy Marín Hernández alerta abandono al sector agrícola y urge infraestructura hidráulica para evitar futuras pérdidas
Por Arquímedes González
Misantla, Ver., a 21 de mayo de 2026.- Mientras las altas temperaturas continúan golpeando al estado de Veracruz, productores agrícolas de Misantla enfrentan una realidad marcada por contrastes: una temporada favorable para cultivos como limón y litchi gracias a las lluvias recientes, pero también una creciente preocupación por la llegada de huracanes, la falta de seguros catastróficos y el abandono histórico al campo.

En entrevista, el ingeniero agrónomo Eloy Marín Hernández advirtió que miles de familias dependen directamente de una actividad agrícola que sigue expuesta a riesgos climáticos y escaso respaldo gubernamental.

El calor no ha destruido las cosechas… todavía

Las intensas temperaturas registradas durante las últimas semanas han encendido alertas en distintas regiones del país, en Veracruz, el calor extremo ya afecta actividades cotidianas, cuerpos de agua y ciclos productivos, sin embargo, en la zona baja de Misantla el campo aún logra resistir.

Para el ingeniero agrónomo Eloy Marín Hernández, el comportamiento climático de este año ha sido una mezcla inesperada de amenaza y oportunidad, aunque las olas de calor han sido severas, las lluvias registradas meses atrás permitieron conservar humedad suficiente en los suelos, evitando daños mayores en varios cultivos.

“Ha venido durante meses lloviendo y eso es lo que nos ha servido al campo”, explicó durante entrevista.

Gracias a ello, dijo, los árboles han acelerado su crecimiento y la producción agrícola mantiene un comportamiento favorable, principalmente en el caso de los cítricos.

Los caminos rurales y carreteras de la región ofrecen una imagen distinta a la de años anteriores: más movimiento de cortadores, más transporte de producto y más actividad en huertas que, por momentos, parecían destinadas al abandono.

El limón y el litchi sostienen la economía de cientos de familias

En medio de la incertidumbre económica que vive el sector rural, el limón y el litchi se han convertido en los principales motores productivos de Misantla.

El ingeniero detalló que el precio del limón alcanzó durante semanas niveles considerados “justos” para los productores, llegando a cotizarse entre 500 y 600 pesos por caja, aunque recientemente descendió a poco más de 300 pesos, continúa representando una actividad rentable para cientos de familias.

Pero el caso más visible este año ha sido el del litchi.

La fruta, que se ha consolidado como uno de los cultivos emblemáticos de la región, presentó una temporada favorable derivada de las condiciones climáticas y de humedad.

“Hay años que no da producción, pero este año fue bueno”, comentó Eloy Marín Hernández.

Detrás de cada cosecha, explicó, existe una cadena económica mucho más amplia de lo que muchas veces se percibe desde las ciudades.

No sólo ganan los productores, también dependen del campo los cortadores, choferes, cargadores, comerciantes y familias enteras que encuentran en las temporadas agrícolas una fuente temporal de ingresos: “Cuando hay producción, se mueve la economía del municipio”, afirmó.

En comunidades rurales de Misantla, la actividad del campo continúa siendo uno de los pocos motores económicos capaces de generar empleo inmediato.

El maíz y el frijol ya no son negocio

A pesar del panorama favorable para algunos cultivos, no todos los sectores agrícolas atraviesan la misma realidad.

El ingeniero agrónomo reconoció que el maíz y el frijol viven una situación complicada debido al bajo precio que reciben los productores.

Según explicó, el kilogramo de maíz se mantiene prácticamente estancado desde hace años en alrededor de ocho pesos, cifra insuficiente frente al incremento constante en fertilizantes, combustible, agroquímicos y mano de obra.

La consecuencia es visible: cada vez menos campesinos se animan a sembrar granos básicos en la región.

Muchos productores optan por migrar hacia cultivos más rentables o simplemente abandonan la actividad agrícola debido a los bajos márgenes de ganancia.

El problema, advirtió, pone en riesgo no sólo la economía rural, sino también la soberanía alimentaria de regiones enteras.

La amenaza más grande aún no llega: huracanes y lluvias extremas

Aunque el calor preocupa, los productores saben que el escenario más delicado podría aparecer en las próximas semanas con el inicio formal de la temporada de huracanes.

La región baja de Misantla, donde se concentra gran parte de la producción citrícola, permanece vulnerable ante lluvias torrenciales, deslaves y fuertes vientos.

Eloy Marín Hernández advirtió que un fenómeno meteorológico intenso podría provocar pérdidas considerables en huertas de limón y otros cultivos comerciales: “Tenemos que prepararnos y estar muy al pendiente”, señaló.

Las zonas más expuestas serían aquellas ubicadas en pendientes y terrenos inclinados, donde el exceso de agua puede provocar erosión, caída de árboles y afectaciones severas en la producción.

La preocupación crece aún más debido a que muchos agricultores trabajan prácticamente sin protección financiera.

“El campo está abandonado”: productores reclaman apoyo real

Uno de los puntos más críticos expuestos durante la entrevista fue la ausencia de seguros catastróficos y programas sólidos de respaldo al sector agrícola.

El ingeniero lamentó que actualmente miles de productores enfrenten solos los riesgos derivados de sequías, huracanes o pérdidas de cosecha: “México vive del campo, pero el campo está muy abandonado”, expresó.

La falta de apoyo institucional, señaló, obliga a muchos agricultores a endeudarse o comenzar de cero cada vez que enfrentan daños provocados por fenómenos naturales, por ello, consideró urgente que legisladores y autoridades federales y estatales impulsen mecanismos reales de protección para los productores rurales.

También insistió en la necesidad de invertir en sistemas de riego, pozos profundos y tecnologías adaptadas a las características geográficas de Misantla.

Debido a las pendientes y condiciones del terreno, explicó, la región requiere métodos especializados como riego por goteo o aspersión, capaces de optimizar el uso del agua durante temporadas críticas.

Un campo que resiste pese al abandono

La realidad agrícola de Misantla refleja el panorama que enfrentan miles de productores en distintas regiones del país: un sector que sostiene economías locales, genera alimentos y empleo, pero que continúa operando entre incertidumbre climática, bajos precios y falta de respaldo institucional.

Por ahora, las lluvias recientes han permitido mantener con vida la producción citrícola y el litchi. Sin embargo, el temor por la temporada de huracanes y las limitaciones estructurales del campo mantienen en alerta a quienes dependen de la tierra para sobrevivir.

Mientras las ciudades observan el precio de los productos en mercados y supermercados, en las comunidades rurales de Misantla el campo sigue luchando diariamente contra el clima, el abandono y la incertidumbre.

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