sábado, 23 de mayo de 2026

Entre la crisis y la esperanza: jóvenes de Monclova se aferran a sus estudios para no renunciar a su futuro

Becas, revalidaciones y apoyos universitarios permiten a cientos continuar sus carreras pese al golpe económico de AHMSA
Coahuila, a 23 de mayo de 2026.- En medio de una de las crisis económicas más severas que ha enfrentado la Región Centro de Coahuila tras los problemas financieros de Altos Hornos de México (AHMSA) desde 2022, cientos de jóvenes universitarios han decidido no abandonar sus sueños profesionales. Entre sacrificios familiares, becas, tutorías, revalidaciones y largas jornadas de esfuerzo, estudiantes de Monclova continúan luchando por permanecer en las aulas pese a la incertidumbre económica que golpea diariamente sus hogares.

Las historias se multiplican en los pasillos universitarios: jóvenes que regresaron de Monterrey o Saltillo porque sus padres ya no pudieron sostener gastos foráneos; estudiantes que trabajan para pagar transporte y materiales; familias que hacen esfuerzos extraordinarios para reunir el dinero de una inscripción semestral. Aun así, el deseo de superarse sigue más fuerte que la adversidad.

La crisis obligó a muchos a regresar a casa

Luis Carlos Talamantes Arredondo, coordinador de la Unidad Norte de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), reconoció que la situación económica derivada de la crisis acerera ha transformado la realidad educativa de cientos de familias.

Actualmente, la Unidad Norte mantiene una matrícula aproximada de 7 mil 300 estudiantes, mientras que la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (FIME) concentra alrededor de mil 100 alumnos y la Facultad de Contaduría y Administración suma cerca de mil 300 jóvenes.

Sin embargo, detrás de esas cifras existen historias marcadas por la necesidad de adaptarse para no abandonar los estudios.

El coordinador explicó que numerosos estudiantes que cursaban sus carreras en ciudades como Monterrey o Saltillo tuvieron que regresar a Monclova debido a la imposibilidad económica de continuar pagando renta, alimentación, transporte y colegiaturas fuera de casa.

“A pesar de las circunstancias aquí en la ciudad, sí hay ganas e interés de los jóvenes por estudiar”, expresó Talamantes Arredondo.

Tan solo durante el reciente proceso académico, entre 40 y 45 estudiantes realizaron trámites de revalidación e incorporación a la UAdeC para poder continuar sus carreras sin abandonar sus metas profesionales.

Becas: un alivio frente a la incertidumbre

Uno de los apoyos que ha permitido a muchos jóvenes mantenerse estudiando es el programa de becas destinado a hijos de trabajadores de AHMSA.

Actualmente, 38 estudiantes conservan este beneficio, el cual les permite cubrir únicamente 10 pesos de inscripción, en lugar de los aproximadamente 5 mil 700 pesos que representa el costo regular.

Aunque todavía no existe certeza sobre la ampliación del programa para alumnos de nuevo ingreso, las autoridades universitarias confirmaron que quienes ya cuentan con este apoyo seguirán beneficiándose.

Además, diversas organizaciones civiles y empresariales han comenzado a sumarse para respaldar económicamente a estudiantes afectados por la crisis regional.

La solidaridad también sostiene la educación

Roberto Adán Sánchez, director de FIME, informó que cerca de 60 estudiantes reciben actualmente algún tipo de beca gracias al apoyo de organismos como la Mesa Redonda Panamericana, Club Rotario, Club de Mujeres Profesionistas de Monclova y proyectos impulsados por Constellation Brands.

No obstante, reconoció que los apoyos aún resultan insuficientes frente a la creciente necesidad de los estudiantes.

“Seguimos trabajando para conseguir más apoyos y más becas”, señaló el directivo universitario.

Detrás de cada apoyo económico existe una historia de resistencia: jóvenes que comparten transporte, reutilizan materiales escolares, trabajan los fines de semana o realizan actividades extra para no abandonar sus estudios.

Tutorías y acompañamiento para evitar la deserción

Conscientes de que los problemas económicos suelen ir acompañados de afectaciones emocionales y académicas, las universidades han fortalecido programas de tutorías para evitar que más alumnos abandonen las aulas.

En FIME, cada estudiante cuenta con un maestro tutor que le brinda seguimiento durante el semestre. Los docentes sostienen reuniones periódicas para detectar problemas económicos, emocionales o académicos y canalizar a los alumnos a las áreas correspondientes.

Incluso, estudiantes de semestres avanzados ofrecen asesorías gratuitas a compañeros con dificultades en determinadas materias, fortaleciendo un ambiente de solidaridad estudiantil que ha permitido disminuir considerablemente los índices de abandono escolar.

Una generación que se niega a rendirse

Las autoridades universitarias reconocieron que durante la pandemia los niveles de deserción aumentaron considerablemente debido a problemas económicos, emocionales y de salud mental. Sin embargo, actualmente los índices han disminuido de manera importante.

En la Unidad Norte, la deserción oscila actualmente entre el 1 y 2 por ciento, mientras que en FIME apenas entre cinco y seis alumnos dejaron sus estudios durante el último año, principalmente por mudanzas familiares o dificultades económicas extremas.

Hoy, estudiar en FIME implica cubrir una cuota interna aproximada de 400 pesos semestrales, además de una inscripción anual que ronda entre los 4 mil y 5 mil pesos. Para muchas familias, estas cantidades representan un enorme sacrificio.

A pesar de ello, los jóvenes de Monclova continúan apostando por la educación como una herramienta para salir adelante y reconstruir el futuro de una región golpeada por el desempleo y la incertidumbre económica.

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