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Se apaga “El Maestro”: Miguel Canto, leyenda del boxeo mundial, libra su última pelea

El primer campeón mundial yucateco fallece a los 78 años tras una vida de disciplina, gloria y resistencia
Yucatán, a 17 de abril de 2026.- El histórico campeón mundial de peso mosca Miguel Canto Solís falleció la mañana de este jueves, dejando un legado imborrable en el boxeo internacional. Considerado uno de los más grandes estilistas del pugilismo, su vida fue un combate constante que hoy concluye, no por derrota deportiva, sino por el inevitable paso del tiempo.

La última campanada de un campeón

A las 7:05 de la mañana, en su domicilio de Mérida, Yucatán, Mexico, se detuvo el tiempo para uno de los máximos referentes del boxeo mexicano. Miguel Canto Solís, conocido como “El Maestro”, falleció a los 78 años tras enfrentar una enfermedad crónico-degenerativa.

La coincidencia marcó el momento: a esa misma hora, el fraccionamiento donde residía quedó sin energía eléctrica. Un simbolismo que muchos interpretan como el apagón de una era, la despedida de un ícono que iluminó el deporte con inteligencia y precisión.

De la caída al trono mundial

Nacido el 30 de enero de 1948 en la capital yucateca, Canto inició su carrera profesional en 1969 con una derrota ante Raúl Hernández. Sin embargo, ese tropiezo sería el punto de partida de una historia excepcional.

El 8 de enero de 1975, en Sendai, Japón, alcanzó la gloria al derrotar a Shoji Oguma y coronarse campeón mundial de peso mosca del Consejo Mundial de Boxeo. Con ello, se convirtió en el primer campeón mundial originario de Yucatán.

Bajo la tutela de Jesús Cholaín Rivero, Canto perfeccionó un estilo único basado en la técnica, la defensa y la inteligencia sobre el ring.

Un reinado de técnica y precisión

Durante su etapa como campeón, defendió su título en 14 ocasiones, consolidando un reinado de cuatro años que lo posicionó como uno de los mejores pesos pequeños de la historia.

Su estilo contrastaba con la brutalidad del nocaut: era un boxeador de cálculo, de movimientos finos y estrategia impecable. Enfrentó a rivales de alto nivel como Betulio González, Martín Vargas e Ignacio Espinal, dejando combates memorables.

Su récord final fue de 61 victorias (15 por nocaut), nueve derrotas y cuatro empates, cifras que reflejan consistencia y dominio en una época altamente competitiva.

El ocaso y la vida después del ring

En marzo de 1979, en Seúl, Corea del Sur, perdió el título ante Chan Hee Park, marcando el inicio de su declive competitivo. Se retiró definitivamente en 1982 tras caer ante Rodolfo “Colorina” Ortega.

Lejos del cuadrilátero, Canto continuó ligado al boxeo como entrenador, aunque sin alcanzar nuevamente la cima desde la esquina. También desempeñó funciones en instituciones deportivas, muchas veces con apoyos limitados.

Años después, su legado fue reconocido con su ingreso al Salón de la Fama del Boxeo Mundial en Canastota, Nueva York, consolidando su lugar entre los grandes.

Más que un campeón: símbolo de identidad

Hablar de Miguel Canto es hablar de una época donde el boxeo era escuela de disciplina y carácter. Su figura representa el esfuerzo silencioso, la constancia y el orgullo regional.

En Yucatán, su nombre no solo pertenece a la historia deportiva, sino a la memoria colectiva. Fue un referente que inspiró generaciones, demostrando que desde el sureste mexicano también se puede conquistar el mundo.

Su muerte no solo cierra una trayectoria, sino que deja una reflexión: los grandes campeones no se miden solo por sus títulos, sino por la huella que dejan en su gente.

Miguel Canto no perdió hoy en el ring… simplemente terminó su combate más largo. Su legado, ese, seguirá de pie.

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