La restauración de la Princesa Xanat se convierte en símbolo de resistencia cultural
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Imagen cortesía de: El Pregonero |
Por Arquímedes González.
Misantla, Ver., a 5 de abril de 2026.- La pintora misanteca Ninfa Torres advierte sobre la pérdida acelerada de espacios tradicionales en el centro de Misantla, donde casas antiguas, áreas verdes y elementos históricos están desapareciendo. Su voz plantea un llamado urgente a preservar la identidad cultural frente al avance urbano.
Una voz que emerge desde la raíz cultural
Desde el emblemático Pocito de Nacaquinia, uno de los espacios más representativos de la identidad misanteca, la pintora Ninfa Torres alzó la voz con una mezcla de preocupación y nostalgia ante los cambios que vive la ciudad.
En entrevista, la artista compartió su inquietud por la transformación acelerada del centro histórico, donde poco a poco han ido desapareciendo construcciones tradicionales que formaban parte del paisaje cotidiano y del imaginario colectivo.
Tejas que desaparecen, historia que se diluye
Torres fue enfática al señalar que uno de los cambios más visibles —y dolorosos— es la desaparición de las casas con techos de teja, estructuras que durante generaciones definieron la arquitectura del centro de Misantla.
A esto se suma la pérdida de edificios antiguos, así como la reducción de áreas verdes y árboles que no solo embellecían la ciudad, sino que también ofrecían identidad, sombra y equilibrio ambiental.
“Estos espacios no eran solo parte del paisaje, eran parte de nuestra historia, de nuestra forma de vivir”, expresó, subrayando que cada modificación urbana sin planeación cultural representa una fractura en la memoria colectiva.
La Princesa Xanat: preservar el símbolo, rescatar la identidad
En contraste con esta pérdida, la artista encuentra un punto de resistencia en su labor actual: la restauración del mural de la Princesa Xanat.
Esta figura, profundamente ligada a la tradición y al origen cultural de la región, ha logrado trascender como un ícono visual de Misantla, presente no solo en el arte, sino también en productos, espacios públicos y expresiones comunitarias.
Para Ninfa Torres, intervenir esta obra no es únicamente un trabajo técnico, sino un acto de preservación simbólica que busca mantener viva la identidad del pueblo frente a los cambios.
Volver a Misantla: entre la nostalgia y la inspiración
La artista también compartió el significado personal de su estancia en la ciudad. Regresar a Misantla, dijo, le permite reconectar con sus raíces, reencontrarse con su gente y nutrir su proceso creativo.
En ese regreso, elementos como la gastronomía típica, la convivencia familiar y la vida cotidiana se convierten en fuentes de inspiración que fortalecen su obra y su compromiso con la cultura local.
El reto: crecer sin perder el alma
El planteamiento de Ninfa Torres abre una reflexión necesaria en la comunidad: el desarrollo urbano no debe significar la pérdida de identidad.
El crecimiento de una ciudad, advirtió, debe ir acompañado de una visión que respete su historia, sus símbolos y sus espacios tradicionales, evitando que el progreso borre aquello que le da sentido y pertenencia.
Contexto cultural
Desde el Pocito de Nacaquinia, la pintora Ninfa Torres expresó su preocupación por la transformación del centro de Misantla, marcada por la desaparición de elementos tradicionales como casas de teja, edificios históricos y áreas verdes. Paralelamente, trabaja en la restauración del mural de la Princesa Xanat, consolidado como uno de los principales símbolos culturales del municipio, en un esfuerzo por preservar la memoria e identidad local.

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