sábado, 4 de abril de 2026

Fe que sirve en silencio: Oblatas de Santa Marta sostienen la vida espiritual en Ciudad Juárez

Chihuahua, a 4 de abril de 2026.- En la Diócesis de Ciudad Juárez, las hermanas del Instituto Oblatas de Santa Marta desempeñan una labor esencial que combina espiritualidad y servicio práctico. Conformadas por una comunidad de 12 religiosas, su trabajo sostiene el acompañamiento a sacerdotes y fortalece la vida pastoral en distintos espacios eclesiales.
Una vocación que se traduce en servicio

En medio del dinamismo pastoral de la frontera norte del país, la presencia de las Oblatas de Santa Marta se convierte en un pilar silencioso pero constante. Su misión no se limita a la oración, sino que se extiende al acompañamiento cercano de los sacerdotes, atendiendo necesidades tanto espirituales como humanas.

De acuerdo con la hermana Rosa Imelda Rodríguez Delgado, la esencia de la congregación radica en servir al sacerdocio, entendiendo que su labor fortalece indirectamente a toda la comunidad católica.

Trabajo cotidiano que sostiene la misión

Más allá del ámbito litúrgico, las religiosas participan activamente en espacios clave como el seminario, la casa sacerdotal y el obispado. En estos lugares, su labor incluye desde la preparación de alimentos hasta la atención en áreas médicas y administrativas.

Este trabajo integral refleja una concepción del servicio donde lo espiritual y lo práctico se entrelazan, permitiendo que los sacerdotes puedan concentrarse en su labor pastoral con el respaldo de una comunidad que cuida los detalles esenciales.

La oración como eje central

A pesar de las múltiples actividades que realizan, la oración sigue siendo el corazón de su vocación. Es a través de ella que las Oblatas encuentran sentido a su entrega diaria y refuerzan el acompañamiento espiritual hacia los presbíteros.

En un contexto donde la vida pastoral enfrenta diversos retos, su intercesión constante se percibe como un soporte invisible, pero profundamente significativo.

Una presencia discreta, pero indispensable

La labor de estas religiosas pocas veces ocupa los reflectores, sin embargo, su impacto es tangible en la vida diaria de la diócesis. Su servicio representa una forma de fe activa que se expresa en acciones concretas y en el compromiso cotidiano.

Esta combinación de oración y trabajo práctico permite que su presencia sea no solo relevante, sino indispensable para el funcionamiento armónico de las estructuras eclesiales.

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