México, a 4 de marzo de 2026.- El Senado de la República celebró este miércoles una sesión solemne con motivo del Día Internacional de la Mujer, en la que senadoras de distintas fuerzas políticas coincidieron en que, pese a las reformas en igualdad sustantiva, persisten profundas desigualdades que afectan a mujeres y niñas.
En el acto se entregó la Medalla Elvia Carrillo Puerto 2025 a la defensora indígena Cecilia López Pérez, por más de 30 años de trabajo comunitario en Chiapas.
Reconocimiento a una defensora indígena
En el marco de la conmemoración del 8 de marzo, la Cámara alta otorgó la Medalla Elvia Carrillo Puerto 2025 a Cecilia López Pérez, mujer indígena tsotsil originaria de Bayalemo, municipio de San Andrés Larráinzar, Chiapas.
La activista ha impulsado procesos de formación comunitaria, traducción jurídica intercultural y construcción de paz, así como el acceso de mujeres indígenas a la justicia y a espacios de participación social.
La ceremonia contó con la presencia de Citlali Hernández Mora, secretaria de las Mujeres, quien asistió en representación de la presidenta Claudia Sheinbaum.
El 8M, memoria histórica y exigencia vigente
La presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Laura Itzel Castillo, recordó que el 8 de marzo es resultado de la organización de generaciones de mujeres que enfrentaron desigualdad laboral, explotación y violencia.
Desde tribuna evocó las movilizaciones obreras de finales del siglo XIX y principios del XX, así como tragedias industriales donde murieron trabajadoras, muchas de ellas migrantes. Recordó que en 1910 se propuso instaurar un día internacional de las mujeres y que en 1975 fue reconocido oficialmente por la comunidad internacional.
A más de un siglo, sostuvo, la igualdad sustantiva sigue siendo una tarea pendiente. Señaló brechas salariales, violencia de género, carga desigual de cuidados y exclusión en espacios de decisión.
Castillo defendió además el derecho de las jóvenes a manifestarse. “Lo verdaderamente inaceptable no es el grito, sino la violencia que lo provoca”, afirmó, aludiendo al contexto de las movilizaciones del 8M.
Posturas de los grupos parlamentarios
Desde Morena, la senadora Araceli Saucedo Reyes llamó a derribar barreras estructurales que limitan el ejercicio pleno de derechos. Subrayó que el 8 de marzo no es solo una fecha simbólica, sino un recordatorio de la lucha histórica por igualdad y justicia.
Destacó reformas recientes en materia de paridad de género, igualdad salarial y combate a la violencia digital, así como la creación de fiscalías especializadas en delitos por razón de género.
Por el PAN, la senadora Laura Esquivel Torres cuestionó la distancia entre el discurso y la realidad, al relatar casos de niñas víctimas de violencia, embarazo infantil y falta de acceso a servicios básicos. “Las niñas de México no necesitan discursos, necesitan un país que las proteja”, sostuvo.
En representación de Movimiento Ciudadano, Alejandra Barrales Magdaleno advirtió que la desigualdad comienza desde la infancia y golpea con mayor fuerza a niñas indígenas, citando datos que revelan pobreza y rezago educativo en este sector.
Desde el PRI, Mely Romero Celis afirmó que la igualdad sustantiva continúa siendo una deuda pendiente y que los avances deben traducirse en acciones concretas que garanticen seguridad y oportunidades reales.
Por el PVEM, Virginia Magaña Fonseca recordó el origen histórico del 8 de marzo y subrayó la necesidad de acompañar los logros legislativos con presupuesto suficiente y políticas públicas efectivas.
Entre el simbolismo y la realidad
La sesión solemne reflejó un momento político inédito: México cuenta con una mujer en la Presidencia y mayoría femenina en el Congreso. Sin embargo, las intervenciones dejaron claro que la representación política no elimina por sí sola las brechas estructurales.
El consenso transversal fue que la igualdad formal debe convertirse en igualdad sustantiva, es decir, en condiciones reales de vida libre de violencia, con acceso a justicia, educación, salud y oportunidades económicas.
En vísperas del 8M, el Senado envió un mensaje de reconocimiento y autocrítica: los avances legales son innegables, pero la deuda histórica con mujeres y niñas aún exige acciones firmes y resultados tangibles.

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