sábado, 7 de marzo de 2026

Mujeres marchan en Bolivia contra la violencia y la impunidad a días del 8M

La movilización en La Paz también cuestiona recortes institucionales y la respuesta
Bolivia, a 7 de marzo de 2026.- A unas horas de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, miles de mujeres tomaron las calles de La Paz para alzar la voz contra la violencia de género y la impunidad que, según denuncian organizaciones feministas, continúa marcando la realidad de muchas bolivianas.

La movilización fue convocada por diversos colectivos feministas y agrupaciones de defensa de los derechos de las mujeres. El punto de partida fue el Cementerio General de La Paz, ubicado en el tradicional barrio Garita de Lima, desde donde las manifestantes avanzaron por la zona comercial de la ciudad hasta llegar al centro histórico.

A lo largo del recorrido se escucharon consignas que reflejaron el tono de indignación y resistencia de la jornada. “¡Cuidado! El machismo mata!” y “Marchamos porque estamos vivas y no sabemos hasta cuándo” fueron algunas de las frases que aparecieron en pancartas sostenidas por adolescentes, jóvenes, mujeres adultas e incluso niñas que participaron en la movilización.

La presencia de algunos hombres que se sumaron a la marcha evidenció también el carácter amplio de la convocatoria, que buscó visibilizar la violencia de género como un problema social estructural.

Denuncias de impunidad y abandono institucional

Durante la movilización, varias activistas denunciaron lo que consideran una persistente falta de respuesta efectiva del Estado frente a los casos de violencia machista.

La activista Violeta Tamayo, integrante del colectivo Pan y Rosas Bolivia, señaló que las organizaciones han acompañado a numerosas familias de víctimas de feminicidio que enfrentan procesos judiciales lentos o sin resultados.

Según Tamayo, la situación refleja una “crisis de desatención” que se ha mantenido durante distintos gobiernos y que, en su opinión, responde a estructuras profundamente arraigadas de desigualdad y machismo institucional.

Las críticas también incluyeron el impacto de la actual crisis económica del país, que, de acuerdo con las organizaciones feministas, ha agravado las condiciones de vulnerabilidad de muchas mujeres y ha reducido la capacidad de respuesta de instituciones encargadas de brindar atención y justicia.

Señalamientos al actual Gobierno

La protesta también se convirtió en un espacio de cuestionamiento al Gobierno del presidente Rodrigo Paz. Las manifestantes denunciaron que algunas decisiones presupuestarias han debilitado instituciones que brindan apoyo a víctimas de violencia.

Entre las principales preocupaciones se mencionó la situación del Servicio Plurinacional de Asistencia a la Víctima (Sepdavi), organismo que brinda asesoría legal y acompañamiento a mujeres que enfrentan procesos judiciales por violencia de género.

Las activistas acusaron al Ejecutivo de profundizar la precarización social y de reducir recursos destinados a programas de protección, lo que, a su juicio, limita las posibilidades de acceso a la justicia para muchas víctimas.

Símbolos de memoria y protesta

La marcha estuvo marcada por fuertes elementos simbólicos. Los pañuelos verdes y morados, asociados con las luchas feministas en América Latina, predominaron entre las manifestantes.

Uno de los momentos más significativos ocurrió cuando las participantes desplegaron una larga tela blanca con los nombres de mujeres víctimas de feminicidio, recordando a quienes perdieron la vida a causa de la violencia machista.

La movilización también hizo una parada frente a las sedes de la Fiscalía y los tribunales de justicia de La Paz. Allí, las manifestantes corearon consignas como “Justicia, justicia” y “Jueces, fiscales, machistas patriarcales”, mientras exhibían fotografías de hombres a quienes identificaron como agresores, acosadores o feminicidas.

Otro acto simbólico ocurrió frente a un templo católico, donde se quemó un muñeco en señal de protesta por los casos de pederastia vinculados a miembros de instituciones religiosas, un tema que también ha generado indignación en el país.

Violencia persistente y debate sobre la Ley 348

Bolivia se mantiene entre los países de América Latina con altos índices de violencia contra las mujeres. En lo que va del año, las autoridades han registrado 19 feminicidios y 11 infanticidios.

El fiscal general del Estado, Roger Mariaca, informó que existe un avance del 90 por ciento en la identificación y sanción de los responsables de estos crímenes, aunque organizaciones sociales cuestionan la eficacia real de los procesos judiciales.

Desde 2013 rige en Bolivia la Ley 348, conocida oficialmente como la Ley para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia. Esta normativa establece penas de hasta 30 años de prisión sin derecho a indulto para quienes cometan feminicidio, la sanción más alta contemplada en la legislación del país.

Sin embargo, colectivos feministas sostienen que la ley enfrenta serias limitaciones en su aplicación, principalmente por la falta de presupuesto, personal especializado y mecanismos de seguimiento adecuados.

En años recientes, el debate en torno a esta legislación se intensificó luego de que algunos legisladores propusieran reformas argumentando que la norma era “antihombres”, iniciativa que fue rechazada por organizaciones de mujeres que advirtieron sobre campañas de desinformación y presiones de sectores conservadores.

Datos de la movilización

La marcha se realizó el viernes 6 de marzo de 2026 en la ciudad de La Paz, Bolivia, en el marco de las actividades previas a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo. La movilización reunió a miles de participantes convocadas por colectivos feministas, organizaciones sociales y activistas por los derechos de las mujeres, quienes exigieron justicia para las víctimas de feminicidio y políticas públicas más eficaces para erradicar la violencia de género en el país.

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