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Familias de desaparecidos en Jalisco denuncian abandono institucional y asumen la búsqueda por su cuenta

Activistas advierten que la falsificación de fichas agrava la crisis y banaliza el drama de miles de familias
Jalisco, a 15 de marzo de 2026.- Integrantes del colectivo Luz de Esperanza Desaparecidos Jalisco denunciaron que la falta de apoyo institucional obliga a las familias a financiar y realizar por sí mismas la difusión de cédulas de búsqueda de personas desaparecidas.

La organización señaló que esta situación no solo refleja una ausencia de políticas públicas efectivas, sino que profundiza la crisis humanitaria que vive el estado, donde los familiares deben asumir tareas que legalmente corresponden a las autoridades.

La búsqueda que recae en las familias

En Jalisco, la lucha por encontrar a las personas desaparecidas no solo se libra en oficinas gubernamentales o investigaciones judiciales. En muchos casos, comienza en las calles, donde familiares recorren colonias, avenidas y espacios públicos colocando fichas con los rostros de sus seres queridos.

El Colectivo Luz de Esperanza Desaparecidos Jalisco denunció que esta labor, que debería ser encabezada por las instituciones del Estado, ha recaído prácticamente en su totalidad en las familias.

El cofundador del colectivo, Héctor Flores, señaló que cada fin de semana los familiares deben reunir recursos para imprimir cédulas de búsqueda, comprar pegamento y pagar transporte para distribuirlas en distintos puntos de la ciudad.

“El tema principal no es si las quitan o no, sino que las familias no tengamos que hacer ese trabajo. Es una responsabilidad y una obligación del Estado, federal, estatal y municipal”, expresó.

Un esfuerzo que implica costos y desgaste emocional

Para los familiares de personas desaparecidas, la búsqueda implica una carga que va más allá del dolor emocional.

Además de enfrentar la incertidumbre por el paradero de sus seres queridos, deben invertir tiempo y recursos propios para mantener visibles los casos.

El colectivo sostiene que la ausencia de campañas permanentes de difusión por parte de las autoridades provoca que muchas desapariciones queden en el anonimato, reduciendo las posibilidades de obtener información útil para su localización.

“Son muchas las cargas que tienen las familias. Tiene que llegar un momento en que los gobiernos hagan su trabajo como debe ser”, señaló Flores.

Una crisis humanitaria que exige empatía social

Las organizaciones civiles advierten que el fenómeno de las desapariciones en México ya no puede analizarse únicamente como un problema de seguridad pública, sino como una crisis humanitaria que afecta profundamente a las comunidades.

En ese contexto, la visibilización de los casos se ha convertido en una herramienta clave para mantener activa la búsqueda.

Sin embargo, los colectivos aseguran que el respaldo social todavía es insuficiente y que muchas veces las fichas colocadas en espacios públicos son retiradas o ignoradas.

Para los familiares, la falta de empatía social se suma a la ausencia institucional, generando un entorno adverso para quienes continúan buscando respuestas.

Falsificación de fichas agrava el problema

A esta situación se suma otro fenómeno que preocupa a los colectivos: la falsificación de cédulas de búsqueda.

Héctor Flores denunció que recientemente se detectaron fichas apócrifas en municipios como La Barca y Guadalajara, algunas de las cuales habrían sido elaboradas por estudiantes como parte de bromas.

Según el activista, este tipo de acciones trivializa una problemática profundamente dolorosa y puede provocar confusión en los procesos oficiales de búsqueda.

Además, el uso indebido de formatos institucionales de la Comisión de Búsqueda de Jalisco podría generar desconfianza en la ciudadanía hacia las fichas auténticas.

“Es una tristeza porque se pone en juego una terrible realidad: una crisis humanitaria”, señaló.

Entre la denuncia y la esperanza

Pese a las dificultades, los colectivos continúan impulsando acciones para visibilizar los casos y presionar a las autoridades a fortalecer los mecanismos de búsqueda.

Las familias insisten en que el problema requiere una respuesta institucional más sólida, con campañas permanentes de difusión, recursos suficientes y coordinación entre los distintos niveles de gobierno.

Mientras eso ocurre, la búsqueda continúa en manos de quienes se niegan a dejar en el olvido los rostros que aparecen en cada cédula pegada en postes, muros y plazas públicas.

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